''Se podría crecer a 6% y tener menos inflación''
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Petróleo, inflación y Fed: el verdadero frente de la guerra entre EEUU e Irán
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Thomsen
cree que el
gobierno no
aplica las
herramientas
lógicas en el
caso de la
inflación que,
merced a los
controles de
precios, está
distorsionada.
P.: ¿Cómo se podría desacelerar la inflación?
F.T.: Soy anticuado, tiendo a pensar que la política monetaria es la que más tiene que hacer. No se propone poner un freno brutal a la economía, en el resto del mundo el Banco Central realiza un ajuste gradual de la política monetaria y no implica una recesión como se caricaturiza. Es poco razonable esperar que con tasas de interés negativas se tenga una política antiinflacionaria. No sería tan costoso desacelerar un poco la inflación. Nadie pide entrar en una recesión, se podría crecer 6% en vez de 9% y tener menos inflación.
P.: ¿Pero no iría en contra de la política macroeconómica del gobierno de acumular reservas y de mantener alto el dólar?
F.T.: Bueno, de acumular reservas vía expansión monetaria, sí. Pero si se las acumula vía superávit fiscal la política no sería un problema. También es un poco arbitraria esta idea de cuántas reservas hay que acumular, es un tema muy debatible cuántas hacen falta y a qué costo. Con superávit fiscal está muy bien que se acumulen reservas, pero si es a costa de una expansión monetariaque causa problemas inflacionarios llega un punto que deja de ser negocio. Así que sí, iría en contra de fijarse objetivos arbitrarios de que las reservas tienen que estar en u$s 28.000 millones a fin de año porque alguien dijo.
P.: ¿Ve amenazas en el corto plazo, como los precios de la soja, la tasa de la Fed?
F.T.: Todos son factores que van a afectar la economía, pero hay que distinguir entre los que sólo afectan y los que provocan crisis. Si la economía mundial se desacelera es evidente que nos va a afectar porque formamos parte del mundo. Pero no hay una variable de la que seamos crucialmente dependientes, hay mucho colchón en este momento, tanto por el lado de la moneda como por la situación fiscal. Lo que me preocupa más es el tema energético; hay racionamiento y hay dificultades en el corto plazo, y se van a agravar el año que viene porque los especialistas dicen que no va a ingresar capacidad nueva. El sistema eléctrico está al borde de la crisis y se ve en los picos de potencia de la semana pasada, por eso alguna forma de racionamiento va a ocurrir. Otra cosa que me preocupa y que no se puede medir es el costo de oportunidad de la inversión que no se hace en la Argentina por esta incertidumbre. Si se dice que «este invierno pasamos» y que con un poco de suerte el que viene también, no se atraen inversiones para proyectos a 10-20 años. Todos esperan que se aclare el panorama energético y perdemos compitiendo por inversiones con el resto del mundo. Encima si se cree que la inflación se combate con mayor inversión y capacidad productiva, paradójicamente se la desalienta como con los acuerdos de precios.
P.: ¿Las tarifas públicas podrían estar desalentando inversiones?
F.T.: Es cierto que mucha IED no está entrando, sólo en sectores inmunes como turismo, commodities y para la expansión de la capacidad ya instalada, pero tiene su lógica. Luego de un gobierno constitucional que abandonó a mitad de camino en una crisis, el actual quiere terminar el período electoral y para eso coteja la opinión pública a cada instante. Sus horizontes son de corto plazo y por eso hay una inconsistencia con la creación de un panorama que dé certidumbre a un inversor de largo plazo. Pero no está claro que sea una elección que el Presidente pueda tomar. Si fuera un estadista con proyectos a largo plazo quizá sería repudiado por la mayoría del electorado. Por ejemplo: ¿cuál sería la reacción ante un aumento de las tarifas?
P.: ¿Es rentable este nuevo bono binacional que se anunció con Venezuela?
F.T.: Es parte de la manito que nos da Chávez.
Venezuela pone la cara, toma el riesgo y después nos pasa el dinero y le pagamos. En vez de hacer como hizo hasta ahora, que compraba nuestros bonos y los vendía después, lo que está haciendo es otra operación de ayuda donde no desembolsa efectivo ni siquiera en el corto plazo. No me parece la pólvora, suena como parte de la hermandad latinoamericana. Es cierto que a la Argentina le baja la tasa; en la medida que Venezuela esté participando está haciendo un costo más bajo del que tendríamos sin ella. Pero también hacemos colocaciones que se lleva Venezuela y que si fuesen a precio de mercado tendrían que pagar un poco más.




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