18 de abril 2007 - 00:00

Simpatías montoneras

(El titular de la Cámara de Casación Penal de la Nación, Alfredo Bisordi, reapareció ayer para contraatacar contra las acusaciones que se le hacen desde el oficialismo. Reivindicó la calificación que había hecho de Graciela Daleo como «terrorista» porque ella actuó en la negociación de secuestros en nombre de la rama financiera de la organización montonera. Atribuyó las denuncias de Néstor Kirchner contra su persona en que su gobierno tiene simpatía hacia esa organización. Descartó que vaya a renunciar o jubilarse ahora, pero dijo que para él ya no tiene sentido pertenecer a la Justicia en las actuales condiciones. Prometió irse cuando el año que viene alcance la edad para la jubilación. Fue en un diálogo con Charly Fernández por radio «América».)

PERIODISTA: ¿Anda mejor de salud?

Alfredo Bisordi: Por suerte estoy un poco mejor ya. Tengo una cardiopatía de base ya de muchos años, un poco el sobrepeso y la presión arterial.

P.: No sólo eso, me imagino...

A.B.: Se exacerbó con todo este problema. Uno no está preparado para andar haciendo discusiones públicas, sino como juez para trabajar con tranquilidad. Uno no hace de la confrontación su modo de vida permanente. Pero es el estilo de la actualidad, parece.

P.: Va a volver ejercer la presidencia de la Cámara de Casación Penal.

A.B.: Y sí, para eso me pagan (se ríe). A mí el Estado me tiene para eso no para que esté de licencia si es que estoy bien. Bueno, hoy tengo un control médico y si me autorizan volveré a trabajar como corresponde.

P.: No queremos elevarle la presión, pero el presidente de la Corte dijo: «No hay conflicto de intereses, no hubo presiones, y si algún juez se siente presionado, debe irse». ¿Cuál es su impresión sobre esta reflexión?

A.B.: Una cosa es que haya presiones normales, que hay en cualquier sistema democrático. Opiniones divergentes pueden existir sobre el funcionamiento de la Justicia, aunque sea por parte del presidente de la Nación, pero otra cosa es lo que ha pasado en este caso, indicando directamente cómo debe proceder la Justicia. E invitando, o exigiéndole prácticamente, bajo determinadas presiones, a un juez, que se vaya o que renuncie, y que le haga un bien a la Patria, etcétera. Son cosas muy distintas. Yo no entiendo las declaraciones del presidente de la Corte, posteriores, porque si hubo necesidad de emitir un comunicado, llámese comunicado, acordada, o la forma que la Corte ahora estila comunicarse con el pueblo, en el sentido de pedir mesura, yo supongo que pedirá mesura a todos los actores de este conflicto, pero también a los que son parte del Poder Ejecutivo. Será una cuestión que tendrá que aclarar el doctor Lorenzetti, y en cuanto a que los jueces que se sienten presionados deben renunciar, lo que debe evitarse es que los jueces sean presionados. Eso no es de un sistema democrático, a los jueces no hay que presionarlos, hay que dejar que trabajen con tranquilidad. Y si se considera que han incurrido en mal desempeño, en delito en el ejercicio del cargo, tendrán que funcionar los mecanismos institucionalmente previstos, y no realizar tareas de presión.

P.: ¿Ha recibido presiones para renunciar? Una agrupación HIJOS anuncia un escrache en su casa el 28 de abril...

A.B.: Sí, es exactamente así. Me habían hecho conocer discretamente que si yo no renunciaba podría sucederme cosas como ésta. Y coincide con que el grupo que iba a venir a manifestarse delante de mi domicilio el miércoles pasado, cuando se realizó una audiencia de ratificación y ampliación de la denuncia contra los miembros de la Cámara de Casación, panfletearon, ahí en la puerta del Consejo de la Magistratura, y luego pegaron afiches en el palacio, y en la Facultad de Derecho. Anuncian esa agrupación, HIJOS, que va a venir a escracharme a mi casa, que es una situación de violencia, de intimidación. No soy el primero que la va a sufrir, porque ya he visto que siempre las anuncian y las hacen ¿no? Eso crea una situación de intranquilidad en mi casa.

P.: A usted se lo ha cuestionado ideológicamente...

A.B.: Nadie puede en este momento dudar sobre cuál es la relación de simpatía de este gobierno con algunas agrupaciones que actuaron en el pasado. Yo tuve por misión, cuando me lo encomendó el procurador general de la Nación -en su momento el doctor Juan Octavio Gauna- en el año 1984 de conducir la investigación de las organizaciones armadas. Por ese tiempo se había ordenado la investigación de las cúpulas militares y de las cúpulas guerrilleras, por los decretos 157 y 158 del presidente Alfonsín del año 83. A raíz de eso yo tuve que enfrentarme a esta situación y a apoyar a los fiscales, incluso actuar en algunos casos directamente en causas donde se terminó con la condena de algunos dirigentes montoneros de aquel tiempo. Esa fue la obligación legal que me ha granjeado, o me ha encasillado, en determinada línea política opuesta a la ideología del gobierno actual. Por haber intervenido en esto tengo como un aura de ser una persona antidemocrática, o que voy en contra de los derechos humanos, etcétera. Yo me limité a hacer mi trabajo, creo que lo hice bien. Ideológicamente yo soy una persona que no tengo ninguna connotación rara, ni tengo antecedentes de antisemitismo ni de nazismo.

P.: Usted, el año 2005, tuvo un apercibimiento de parte de un organismo superior suyo por haber llamado delincuente terrorista creo que a Graciela Daleo que es una ex detenida de la ESMA.

A.B.: Yo actué, en su momento, como representante del Ministerio Público de la Nación, en la causa del ingeniero Metz, y en la causa de Bunge y Born, con el fiscal Romero Victorica, en un caso y con el fiscal González del Solar en el otro. En esos casos, esta señorita Daleo era la secretaria del jefe de finanzas de la organización montonera, que fueron dos personas, una fue Raúl Magario, primero, alias «Doctor Peñaloza», y después Juan Alberto Gasparini, alias «Doctor Paz». Esta persona intervino directamente en las negociaciones extorsivas. Eran personas que estaban presas por el aparato militar de Montoneros y está incluso la voz de ella negociando el pedido de rescate del ingeniero Metz. La Justicia del gobierno constitucional declaró una asociación ilícita subversiva, en la causa donde condenaron a Obregón Cano -e incluso la confirmó la Corte Suprema de Justicia- a Montoneros. Si esta persona intervino en estos casos relevantes, y en ese papel yo la he llamado por su nombre, es porque además ella -aun antes de que yo la denominara de esa manera-, me había denunciado penalmente por incumplimiento de deberes de funcionario público. Eso está probado también judicialmente, por el juez Lijo, que desestimó la denuncia hecha por Daleo.

P.: ¿Por qué cree que lo apercibieron entonces?

A.B.: No es que yo me trate de justificar, pero a mí me molestó muchísimo esa denuncia penal falsa, como después se acreditó. Yo tenía, frente a la recusación que me hacían asentada en esa denuncia falsa, poner de manifiesto quién era quien me denunciaba. No solamente era una cuestión reservada al ámbito del expediente; era algo que se hacía público. Entonces yo quería que se supiera quién era en definitiva el que estaba atrás de esa denuncia. Bueno, la califiqué de ese modo y el Consejo entendió que no era un trato que yo debía haberle dado a un litigante.

P.: En el Consejo de la Magistratura, se ha pedido juicio político contra alguno de sus miembros...

A.B.: Yo tengo que seguir cumpliendo mi misión de presidente, que no es de resolver expedientes este año, sino realizar la tarea administrativa y de superintendencia del Fuero Penal Oral, y de Ejecución Penal. Al ser presidente no estoy en la resolución de causas, no integro Sala, salvo que me sorteen para subrogar a algún otro juez.

P.: En algún momento se especuló con que salvo el doctor Hornos, los otros integrantes de la Cámara de esta Sala estaban en condiciones de poder jubilarse dentro de poco tiempo. ¿Usted no piensa en la jubilación en el corto plazo?

A.B.: Yo recién voy a estar en condiciones de poder disfrutar la jubilación a partir del año próximo, cuando cumpla sesenta años. Tengo cuarenta años de servicio y tenía pensado desde antes jubilarme cuando alcance la edad jubilatoria. No tiene ningún sentido pertenecer hoy a la Justicia en estas condiciones.

P.: Y antes, ¿no ha evaluado la posibilidad de renunciar?

A.B.: No, yo no voy a renunciar, eso, lo vuelvo a reiterar.

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