El propietario del campo que invadió Luis D'Elía con un grupo de activistas en la provincia de Corrientes reconoció los gestos del gobierno contra esa ocupación, pero dice que los compromisos no deben ser sólo de palabra.
Douglas Tompkins, el empresario estadounidense a quien Luis D'Elía quiere expropiarle 260 mil hectáreas en Corrientes, calificó de «inteligente» el rechazo de Alberto Fernández a la iniciativa legislativa del ex piquetero. Pero reclamó que el gobierno nacional sea más «específico y claro» a la hora de despegarse de las acciones intempestivas del subsecretario de Tierras y Hábitat Social.
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El magnate textil, que a los 64 años se dedica a la filantropía conservacionista y a la producción ganadera y forestal, respondió por escrito a una entrevista de este diario. Y disparó contra el funcionario kirchnerista que irrumpió en sus campos: «He sido líder del movimiento antiglobalización desde antes que el señor D'Elía haya sabido de globalización».
Periodista: ¿Cómo interpreta el silencio del gobierno nacional tras este incidente?
Douglas Tompkins: No sé qué está pensando el gobierno nacional, pero quizás están tratando de ver cómo reaccionar y están atrapados en una posición incómoda, ya que es uno de sus miembros rebeldes actuando en lo que parece ser un metodología usual y propia. Están como obligados a condenarlo públicamente porque eso no queda bien, pero por otro lado, parece que desearían hacer cambios políticos más elegantes y en una manera democrática. Esta es, más o menos, mi percepción pero realmente no sé qué piensa el gobierno porque no hemos escuchado mucho. Aunque el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, aparentemente puso las cosas bastante claras y se pronunció en contra de la expropiación. Eso parece bastante inteligente, pero pienso que el gobierno ahora necesita ser específico y claro. Si no, pienso que van a dañar la economía y eso no es bueno para nadie. Estoy seguro de que el presidente Kirchner está plenamente consciente de que nuestras tierras de conservación probablemente sean donadas libremente a los argentinos en alguna fecha futura (él conoce sobre nuestra donación de 66.000 hectáreas en Santa Cruz, en su propia provincia) y que somos bien conocidos por nuestrafilantropía conservacionista. No tendría sentido pagarnos una gran suma de dinero a nosotros cuando finalmente nosotros seguramente lo donemos al Estado. Esta es la ironía de todo este proyecto. Pero repito, estamos atentos a la evolución del proyecto en el Congreso, porque una cosa son las palabras y otras son los hechos.
Justicia social
P.: ¿Por qué cree que Luis D'Elía enfocó su accionar solamente en sus campos?
D.T.: Creo que el señor D'Elía no habrá entendido correctamente el hecho de que el callejón está y ha estado siempre abierto. De todas formas, no somos los únicos dueños de la tierra por donde pasa el callejón. Este callejón cruza cuatro propiedades, la estancia El Tránsito, Forestal Andina, Luján y San Eugenio. Su accionar fue un acto desafiante y un show político, tomando como tonta a la sociedad para sus propios fines políticos. Un poco de trabajo y buena información le hubieran mostrado que yo estuve abocado a la justicia social desde toda mi vida y que he sido líder en el movimiento antiglobalización desde antes que el señor D'Elía haya sabido de globalización. Hasta que Forestal Andina aterrizó con su terraplén ilegal y sus alambrados cercando a la gente que vive ahí no teníamos ningún problema en el área.
P.: ¿Pudo conversar sobre el tema con otros inversores estadounidenses? ¿Qué opinan?
D.T.: He recibido numerosos e-mails de toda clase de inversores, no sólo de los Estados Unidos sino de Europa, Chile y de la Argentina para saber mi opinión de lo que está pasando y para informarse de los hechos.
P.: ¿Cuál es la imagen que da la Argentina ante el mundo tras estos hechos?
D.T.: No puedo imaginar que la imagen de la Argentina vaya a mejorar con estas acciones. No sé cómo explicarles a mis amigos norteamericanos que me preguntan qué es lo que está pasando. Sobre todo cuando me dicen que Kirchner va a viajar pronto a Estados Unidos a promover más inversiones norteamericanas.
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