Tecnologías cognitivas: un "win-win" para bancos y clientes

Opiniones

Las tecnologías cognitivas sirven para sugerir las mejores alternativas al cliente, para que sepa cual es la forma óptima de invertir su dinero, y que el banco evalúe si es positivo tomar a ese consumidor. Identifican que sea quien dice ser, más allá de su contraseña: analizan la cara, sus ojos y huellas digitales, que no pueden ser robadas. Son un win-win al mejorar la operación de ambos lados.

Vivimos en un mundo revolucionado por la tecnología que, en muchos casos, borra fronteras y límites. Hoy una empresa pequeña puede competir con una multinacional que invierte millones de dólares y las entidades financieras y bancarias tienen que adaptarse a las nuevas lógicas de negocio.

Las compañías del sector cuentan con grandes volúmenes de información sobre sus clientes que permiten predecir conductas y necesidades para brindar el servicio más adecuado para cada uno de ellos. Saben cuánto gastan, ahorran y toman prestado, salario, gastos, servicios, vacaciones y nafta. Pero no todo es color de rosas: los usuarios que confían en el banco hace muchos años, son los más fáciles de tratar, predecir y entender ya que su data está al alcance del banco. Pero hay pequeños empresarios que no tienen historia financiera, y eso no quiere decir que no sean confiables. Por el contrario, pueden ser potenciales clientes. En ese sentido, es posible aplicar Big Data a través de social media o Internet, para conocerlos, entenderlos y poder brindarles servicios a medida.

Asimismo, las tecnologías cognitivas que, tal como los seres humanos, pueden hablar, leer y procesar información gracias a la Inteligencia Artificial, permiten hacer una radiografía de los clientes ya que facilitan la detección de perfiles con poca data e historia. Además, son útiles para prevenir problemas, irregularidades, detectar transacciones fraudulentas y movimientos sospechosos. A través de ellas se detectan comportamientos anómalos, cuando algo no es lo que parece ser, e incluso se previenen ciberdelitos.

También las tecnologías cognitivas sirven para sugerir las mejores alternativas al cliente, para que sepa cual es la forma óptima de invertir su dinero, y que el banco evalúe si es positivo tomar a ese consumidor. Identifican que sea quien dice ser, más allá de su contraseña: analizan la cara, sus ojos y huellas digitales, que no pueden ser robadas. Son un win-win al mejorar la operación de ambos lados.

En Argentina, muchas Fintech, Insurtech y bancos tradicionales vienen invirtiendo en tecnología y están a la altura de cualquier empresa de la misma industria en otros países. Lo cierto es que decidieron accionar frente al problema, que es el mismo en todo el mundo: el cliente no quiere ir al banco en persona (pero quiere operar de forma ágil y segura). Según datos de la plataforma Latam Fintech Hub, el mercado de Fintechen América Latina alcanzó u$s 525 millones de inversión en 74 acuerdos celebrados en el transcurso de la primera mitad de 2020, lo que, entre muchos otros datos, demostró la necesidad de avanzar en adoptar estas tecnologías.

De todas formas, no alcanza sólo con poner dinero, es necesario un cambio de lógica a nivel cultural para poder evolucionar. Hoy existen pequeños almacenes que no aceptan otros medios de pago que no sean el dinero en efectivo. Hay quienes rechazan cualquier método de pago que no sea físico.

El sector bancario y financiero entendió que es posible invertir en dispositivos y herramientas digitales que le faciliten la vida a los usuarios, que protejan a ambas partes y que sean prácticos. Comprendió que no está solo para implementar su incorporación, que existen expertos capaces llevar a cabo el trabajo que, obviamente es conjunto: las compañías deben estar involucradas en el proceso, con su inherente cambio de mindset. El horizonte de posibilidades es favorecedor, se vislumbra un camino hacia la evolución sin barreras.

(*) Head of Data and Innovation at Nubiral.

Temas

Dejá tu comentario