7 de septiembre 2006 - 00:00

Un diálogo valiente

(A pocas horas de que el jefe del Ejército, Roberto Bendini, firmase el retiro obligatorio del mayor Rafael Mercado porque su esposa dirigió una carta pública con críticas al gobierno, este oficial apareció por TV a dar explicaciones. Estuvo en el programa de Mariano Grondona, en el cual explicó con firmeza expresiva que comparte la posición de su esposa pese a las consecuencias para su vida futura. Describió el clima que se vive en las Fuerzas Armadas frente a las políticas del actual gobierno y le negó al presidente de la Nación facultades para desplazar al vicario castrense monseñor Antonio Baseotto -tema de las controversias de su esposa Cecilia Pando con el gobierno-. Notable la entereza de este matrimonio con siete hijos que pasean sus convicciones en un ambiente político en el cual profesionales de esa actividad parecen estilistas de la oportunidad para esconder sus ideas debajo de sus intereses y postergar el interés público al privado de sus personas o sus grupos. Se compartan o no las ideas de los Mercado -sujetas a debate como todas las posiciones éticas o políticas-, debe reconocerse que hay valentía civil en decir lo que dicen desde una posición de debilidad, sin respaldo de organizaciones o partidos y en la más absoluta soledad. Aquí lo principal del diálogo de Mercado y Pando, que termina con risas y alguna referencia amarga al castigo que puede recibir el militar por esta aparición, ya que aun retirado sigue sujeto a la disciplina castrense.)

PERIODISTA: ¿Cómo vivía usted el protagonismo de su mujer mientras estuvo en el servicio activo?

Rafael Mercado: Tuvo varios momentos este tema. En primer lugar, hubo una pequeña, si se quiere, sorpresa de mi parte porque jamás pensé que alcanzase ese protagonismo. Tuve que tal vez actuar sin saber muy bien qué era. Pero poquito a poco fui tomando conciencia yo mismo que realmente ella era una ciudadana argentina, que ella tenía derechos y sus propias ideas. Fui autoconvenciéndome, aunque me costó porque en la Argentina y en el sector donde yo me muevo -que tiene que ver con la parte militar- creo que tenemos esa premisa de que primero el hombre en todo. Entonces contó con todo mi apoyo de las cosas que, en definitiva, poco a poco me iba enterando de que iba haciendo.

P.: ¿Usted lo vivió así como una censura indirecta?

R.M.: Sí, y como un acto de discriminación muy fuerte hacia un sector importante de la sociedad que es la familia militar. Yo nunca he utilizado absolutamente ni mi grado, ni mi Viene de Contratapa cargo, ni mi puesto, ni absolutamente nada, para transmitir, ni para decir, ni para hacer absolutamente nada que pudiera contraponerse a ninguna reglamentación militar. Eso creo que quedó perfectamente aclarado en todo momento.

P.: ¿Es razonable que lo pasaran a disponibilidad?

R.M.: El tema de monseñor Baseotto fue el origen de la carta, pero ella no atacó ninguna verticalidad en lo más mínimo. Lo que puso de manifiesto, por lo que yo recuerdo de esa carta, era que a criterio de ella y de muchos de los que vivimos ese momento tan drástico y tan terrible para la familia militar, la remoción de monseñor Baseotto o el intento de remoción por parte del Estado nacional como obispo castrense, lo vivimos todos con mucho dolor, con mucha fuerza y fue un momento muy triste para nosotros.

P.: ¿Lo han superado?

R.M.: Los creyentes dentro de la fuerza seguimos pensando que monseñor Baseotto es el pastor legítimo, es la persona designada para guiar a su rebaño. Hoy por hoy sentimos vulnerada nuestra libertad de conciencia, nuestra libertad religiosa.

P.:
Usted es un hombre del Ejército y su comandante es el Presidente, no Baseotto...

R.M.: Por supuesto, pero acá estamos hablando de la carta.

P.: ¿Usted acata la decisión del Presidente?

R.M.: Yo acato la decisión del Presidente en todo lo que el Presidente tiene derecho para hacer. Para removerlo a monseñor Baseotto como obispo castrense no tiene esa autoridad y de hecho él sigue siéndolo. Estamos convencidos en nuestra interioridad de que él es el pastor legítimo pero, por otro lado, no lo podemos recibir en el lugar en el cual nos tiene que administrar algunos sacramentos, como el de la confirmación. Hoy por hoy se tiene que mandar a otro porque en definitiva quien debe hacerlo, que es el obispo castrense, no lo puede hacer.

P.: ¿Un mayor puede desobedecer al Presidente?

R.M.: Me siento violentado, pero yo no estoy desobedeciendo...

P.: Cuestiona sus decisiones...

R.M.: Digo simplemente que en este caso concreto, en uso de mi libertad religiosa, en
uso de mi libertad de conciencia, que en ese tema el presidente de la Nación no tiene jurisdicción. Todo tiene que sujetarse a un estado de derecho.


P.: ¿En qué situación está usted ahora?

R.M.: He sido pasado a retiro obligatorio por haber incurrido en actos que afectan a la ética profesional. Esa decisión la ha firmado el jefe del Estado Mayor General del Ejército con fecha 30 de agosto de 2006.

P.: Hace 3 días y por eso está acá. ¿Usted sostiene lo que sostiene su señora?

R.M.: Comparto plena y absolutamente los principios que han guiado el accionar de mi esposa. Comparto su defensa de la libertad religiosa, como lo dije anteriormente. Comparto su defensa de la libertad de expresión. Comparto plenamente su defensa de lo que es la libertad de pensamiento, que también es muy importante.

P.: ¿Comparte las críticas a Bendini?

R.M.: ¿En qué momento ha hecho una crítica directa y abierta a Bendini?

P.: Le dijo de todo, corríjame, Cecilia.

Cecilia Pando: (Risas.)

P.:
Menos bonito le dijo de todo.

C.P.: (Risas.)

P.:
¿Me equivoco, Cecilia?

C.P.: ...Le he dicho algunas cosas...

R.M.: Yo era el segundo jefe de una compañía de inteligenciaen Paso de los Libres. Esa función, esa responsabilidad, ese trabajo, que en definitiva yo tenía, era lo que consumía mi tiempo y consumía mi vida. Yo vivía, en definitiva, consagrado al cumplimiento de esa misión tan hermosa que es conducir a los hombres en el cumplimiento de su misión en ese lugar. Por eso cuando a mí me preguntan: «¿Comparte todo lo que dijo e hizo su esposa?», respondo: Hay un montón de cosas que dijo que no tengo la más remota idea. Yo sé que hablaba por radio, que hablaba por televisión, que hacía esto, que hacía lo otro. La mayor cantidad de las cosas me he enterado cuando me las contaban. Por eso cuando a mí me preguntan si comparto todo, yo digo que comparto su lucha, todo lo que sé que ella está defendiendo porque sé que lo hace con el corazón, sé que lo hace con toda la fuerza y creo que es perfectamente legítimo lo que está haciendo.

P.: ¿Pero cómo haremos callar a esta mujer? Y yo quiero decirle que hace 20 minutos que la hemos hecho callar, no habla...

R.M.: Yo le he pedido, particularmente, que me deje en algún momento abrir la boca.

P.: Diga algo, Cecilia, por lo menos para cerrar esta conversación...

C.P.: La verdad es que estoy indignada con todo este tema. No comparto la política del presidente de la Nación sobre derechos humanos o la visión que tiene de la década del 70, defiendo la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, no comparto el tema de la educación sexual en los colegios y hay un montón de cosas que no comparto con este gobierno. Pero de ahí a que lo saquen a mi marido del Ejército no lo comparto tampoco. Porque yo tengo la dignidad suficiente para hacerme cargo de todo lo que hago y de todo lo que digo. Aunque a mi marido lo saquen del Ejército, yo voy a seguir hablando. Porque yo no cambio mis principios por un plato de lentejas.

P.: ¿Cómo ve el futuro?

R.M.: Ahora tenemos que rever nuestra vida, qué es lo que vamos a hacer porque tenemos una familia numerosa con 7 chicos. Y yo de eso no me voy a olvidar, es un daño muy grande que le hizo a mi familia y sobre todo a mis hijos.

P.: Cecilia debe estar expresando lo que piensan muchos oficiales en el Ejército y muchas mujeres de oficiales ¿no?

R.M.: No tenga ninguna duda de eso. Acá hay una cosa muy clara: los militares
tenemos nuestro derecho a pensar, yo tengo mi derecho a pensar, tengo mi derecho pleno, total y absoluto a disentir en un montón de cosas. No comparto para nada la política que actualmente se está llevando. Creo que le hace un daño terrible al país.


P.: Le hago una pregunta que parece frívola, pero no lo es, ¿usted qué prefiere chocolates o cigarrillos?

R.M.: Yo prefiero chocolate, ya que todavía no he empezado a fumar.

P.: Bueno, le llevaremos chocolates. Muchas gracias por venir.





Del periodismo


Los orígenes del militar


El mayor Rafael Mercado, pasado a retiro en el Ejército por críticas que su esposa, Cecilia Pando, hizo a Kirchner, concedió un reportaje donde, entre otros, relata un dato interesante: su origen de clase trabajadora -hijo de un encargado de edificios y una mucama-, muy lejos del paradigma de apellido patricio que suele «dibujar» el gobierno cuando imputa sesgos ideológicos a las FF.AA. Veamos la cobertura del diario «La Nación»:


Con la excepción de la frustración de su suegro, que quiso ser piloto militar, pero la hipertensión se lo impidió, Pedro Mercado no tiene antecedentes familiares en el ámbito castrense. Es más, sus padres no se explican cómo surgió su vocación, pero admiten que desde siempre dijo que iba a ser soldado.

Su padre trabajó en una fábrica de alfajores en Córdoba hasta que él decidió ingresar en el Liceo Militar y se trasladaron a Buenos Aires, donde desempeñó tareas como encargado de edificios, y su madre, de mucama.

«Se está atentando contra la libertad de pensamiento. La intolerancia no va con ningún valor democrático y de la mano con lo que sucede en la Argentina. Se está construyendo un poder hegemónico que nos va limitando terriblemente nuestras libertades individuales.»

Periodista: ¿Desconocía que su esposa había enviado e-mails en defensa de Baseotto?
Rafael Mercado: Mi vida ni era ni es seguirle los pasos a María Cecilia Pando y mi casa no es ni fue un centro de lucha política ni de desestabilización política.

P.: ¿Albergaba alguna esperanza de que se reviera su situación?

R.M.: Tenía esperanzas de que este reclamo fuera a buen puerto, si bien muchas voces me hacían ver que era una cosa totalmente política y que no había manera de revertirla.

P.: ¿Piensa incursionar en política?

R.M.: No lo he pensado en ningún momento. Lo que tengo que definir hoy es qué voy a hacer de mi vida para alimentar a mis siete hijos. No descarto nada porque el país vive un momento complicado.

P.: ¿Usted reivindica la dictadura militar?

R.M.: No. Fue una etapa superada de la política argentina. Fue un problema de la sociedad argentina; en más de una ocasión, de un sector o del otro acudieron a los militares pensando que ellos iban a traer la solución política. No deseo eso y no creo que sirva para ningún tipo de solución.

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