Llega a Buenos Aires el ministro del Presupuesto francés, el gaullista Jean François Copé, en su primera visita oficial a la Argentina. Sólo una lectura cuidadosa de los papeles de la diplomacia secreta permitiría conocer el exacto motivo de su visita, que podría ser el de testear y suscitar un ambiente global de simpatía por la relación bilateral a través de la popularidad de los respectivos jefes de Estado.
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El ministro, a cargo de la reforma del Estado francés, quiere saber si la nueva arquitectura financiera argentina le permite regresar a los mercados de crédito para financiar inversión extranjera, lo que estaría garantizado por Francia a través de la compañía de seguros de crédito de exportación.
Alrededor de 250 empresas continúan sus actividades en nuestro país, al igual que la casi totalidad de los grandes grupos franceses (Peugeot, Renault, Total, Danone, Alcatel, Air Liquide, Aventis, L'Oreal, Valeo, entre otros). Según cifras de la Aduana francesa, la Argentina es el tercer cliente comercial de Francia en América latina, ocupando el 51° lugar en las exportaciones totales, detrás de Brasil y de México. Como proveedor de Francia, nuestro país se situó en el rango 61° en las importacionestotales galas detrás de Brasil (26° lugar).
La Argentina del presidente Kirchner es conocida en París por su heterodoxia financiera en materia de deuda y de inversiones extranjeras principalmente, y por una diplomacia formal discreta desprovista de agresividad, que si bien algunas veces no toma las precauciones protocolares, tampoco aplica las sutilezas retóricas propias de los profesionales de la negociación. La política agrícola de la Unión Europea le deja poco margen de maniobra para el incremento de sus exportaciones tradicionales a los países que la integran. Por eso se tiene la convicción en París de que las orientaciones mayores de la política exterior argentina le son dictadas por una preocupación pragmática de adaptación a los cambios de orden internacional, antes que por sus preferencias políticas.
Mereció toda la atención en París la lectura del contexto histórico desde comienzos del siglo pasado en que la Argentina jugó la carta de Europa, y Brasil eligió mantener relaciones estrechas con los Estados Unidos. Washington fue la primera capital que reconoció la independencia brasileña. Y en el contencioso fronterizo argentino, el presidente Cleveland arbitró a favor de Brasil.
Asimismo, los estudiosos se han detenido en el análisis de la alianza no escrita de Estados Unidos con Brasil, por medio de la cual este país, contrariamente a la Argentina, sostuvo el panamericanismo y apoyó la Declaración de Monroe que representa el Corolario de Roosevelt de 1904, por la que los norteamericanos se atribuyen una especie de derecho de policía internacional en la región. Brasil no duda en seguir el ejemplo de Washington oponiéndose a sus vecinos que suscriben la Doctrina Drago condenando el uso de la fuerza contra los estados que no podían honrar sus deudas soberanas y privadas.
El general Charles de Gaulle quería apartarse tanto del comunismo como del capitalismo norteamericano, y deseaba que la cooperación fuese el «gran objetivo de Francia». En 1964 visita México, Brasil y la Argentina, exteriorizando en esa oportunidad su «rechazo a las hegemonías» y tomando una posición resonante en la ayuda a los países en vías de desarrollo.
Vínculos
Jean François Copé nacía en mayo de 1964 cuando De Gaulle promovía la cooperación como gran ambición de Francia. Y tenía 22 años, cuando entusiasmado conoció junto con su familia nuestro país, al que lo unen desde entonces vínculos de amistad y afinidad. Por tal razón, es probable que la rigidez de la diplomacia formal que presenta casi siempre la ocasión de recordar litigios, dé paso ahora a que los encuentros programados sean espontáneos y no adopten el rol de tribunal internacional.
Se espera de él la formulación de proposiciones innovadoras y originales, que sabe adaptarlas con sentido del terreno y de la maniobra, gracias a su golpe de vista, la Argentina-¿querrá asociar a Francia a su progreso? ¿ Recíprocamente, también los franceses desearán lo mismo?
Es temprano para saberlo, como también lo es para conocer si este ministro pragmático, fascinado por la inmensidad de las reservas naturales argentinas, terminará por seguir la vía abierta por el general De Gaulle en 1964.
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