Vuelve carrera entre inflación y sueldos (peor será en 2008)
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En rigor, es ese año cuando se van ha sentirlos verdaderos efectos negativos de muchos de los desatinos de 2007. Los ajustes que se han pactado últimamente tienen cuatro características:
1. El aumento total de la escala llega a 23% y hasta 26% de incidencia en las remuneraciones del personal convencionado. En 20% de los casos supera estos porcentajes.
2. Se fijan los incrementos en tramos o cuotas, sin apreciar que el piso de 2008 será el que marque el tope de la escala y sus efectos finales (26% por ejemplo).
3. Se emplean prestaciones no remunerativas, con cláusulas que importan contradicciones con la coherencia que debe observar dicha naturaleza, y sin tener en cuenta el incremental que produce en el costo la conversión que se realice seguramente en el curso de 2008, con o sin grossing up, lo que implica otro nuevo impacto sobre el costo laboral final.
4. Nuevamente no están incluidos los mandos medios y superiores dentro de estos aumentos, y tanto la supervisión, como los jefes, gerentes y profesionales serán otra fuente de conflicto si no se les ajusta la remuneración en proporciones que generen diferencias con sus subordinados, ya que se llega a la incongruencia de que los operarios y empleados rechazan ascensos porque ganan más que sus jefes, (por los efectos horas extras, recargos convencionales y por el impacto del Impuesto a las Ganancias 4ª categoría).
El efecto más valioso de la caída de la convertibilidad y de un dólar como el actual fue el de haber logrado una reducción del costo laboral y de los insumos y materias primas locales, que convirtieron a la industria y a muchos servicios de exportación (consultoría, call centers, etc.) en unos de los mejores del mundo global, a lo que se suma el factor humano, ya que la calidad de los recursos humanos es claramente diferenciada de la de otros países como la India, Pakistán, Singapur etc. El incremento del costo laboral y los precios no ajustados (retención de tarifas) están consumiendo y carcomiendo la competitividad global de la Argentina, y en poco tiempo la pueden neutralizar. Si así fuera, volveríamos a vivir sólo con el mercado interno, cuando la exportación se ha convertido en una fuente de crecimiento.
Para los turistas pagar un euro por un café es muy barato (en España, Francia o Alemania cuesta dos euros al paso en un bar); para nosotros representa un aumento de 100% respecto de lo que valía el año pasado. Para los trabajadores dependientes es un récord haber logrado en dólares el mismo sueldo que durante la convertibilidad, pero de nada sirve si la inflación le gana al poder adquisitivo deteriorando el salario real.
Si los índices no reflejan la realidad, ésta se ocupará de imponer la verdad frente a los costos empresarios y frente al poder de compra del asalariado. Es curioso observar cómo la mayoría de los que tienen trabajo están disconformes cuando hace sólo cinco años estábamos verdaderamente desquiciados, y todo parece centrarse en la necesidad de que nos aproximemos a la verdad.
En síntesis, no partir de datos verosímiles ha hecho que la comunidad laboral en general salga a pujar por la búsqueda de un equilibrio, que ahora es la más firme y clara amenaza contra la competitividad, el crecimiento sustentable y la estabilidad económica con inflación controlada.




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