(Describió bien Ricardo López Murphy en un diálogo con Charly Fernández el nudo de problemas que se mezclaron en Neuquén: una mala ley de educación, una deficiente preparación policial, un estilo violento de gobernar y de protestar, un Presidente ausente en las crisis y una mala política en el uso de los recursos públicos y los naturales. Aquí una síntesis.)
PERIODISTA: ¿Le da importanciaa que el Presidente no haya estado, no se haya dejado ver, no haya dicho nada, personalmente, sobre la crisis de Neuquén?
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Ricardo López Murphy: El Presidente ha eludido las situaciones difíciles desde el comienzo de su mandato. Yo creo que, en general, él tiende a ubicarse cuando las audiencias son regimentadas por los planes políticos o la banda que lo apoya. Y, en la medida en que no tiene ese tipo de audiencia, él rehúye. Rehuyó en Cromañón. Rehuyó en San Vicente. Rehuyó, si usted quiere, en Ushuaia. Y rehúye ahora. A él le cuesta mucho ir a enfrentar los problemas cuando no va a tener la claque, esa que le corea el consignismo predeterminado. Creo que es una técnica que él usa. Yo nunca pude reparar en una versión del Presidente, ni sobre Misiones, ni sobre Cromañón. En esos temas, él no habla.
P.: ¿Qué cree que hay detrás de esa crisis en Neuquén?
R.L.M.: La tendencia, producto de la crispación, surge desde la matriz presidencial de resolver los temas por métodos violentos. Con un grado de violencia que repugna a la conciencia civilizada. Ese rasgo me parece que es importante tenerlo, porque el gran avance de las sociedades desarrolladas es, justamente, resolver los temas dentro del estado de derecho y con procedimientos de mediación y negociación, que van permitiendo ir atenuando las diferencias y conociendo los límites, y buscando soluciones a los problemas.
P.: ¿Y en lo político?
R.L.M.: El segundo rasgo que me parece importante es que tenemos una ley de educación centralizadora y corporativa. Y esa ley va a generar problemas toda la vida, porque no organiza el sistema educativo, sino, en mi opinión, lo desorganiza. O sea, genera una respuesta centralizada que, en un país heterogéneo como el nuestro, produce un caos generalizado, como fue el anuncio de un ministro del gobierno federal, sobre temas sobre los que no tiene responsabilidad. Tercero, creo que manipular los anuncios para favorecerse en la campaña del ministro en ejercicio revela que nuestra institucionalidad está incompleta. O sea, hay que poner una institucionalidad que, cuando los ministros son candidatos, tengan que renunciar a su cargo. El cuarto tema tiene que ver, creo yo, con una mala explicación de cuál es la verdadera situación fiscal de la Argentina, cuál es la situación fiscal de las provincias y qué hacer cuando hay recursos naturales no renovables.
P.: ¿A qué se refiere?
R.L.M.: En la mentalidad de mucha gente que lee mal los números de las provincias, la extracción de petróleo tiene que usarse como un recurso corriente. Y la verdad es que habría que hacer como los noruegos, no descapitalizarse, hay que ahorrarlo.
P.: ¿Nadie se da cuenta de eso?
R.L.M.: Si hubiera un sistema representativo y legítimo, en el sentido de que la gente se sienta interpretada por él, seguramente no habría las demandas sobre fondos, si se gastan ahora, o en el futuro; cuando se agoten los recursos, no van a estar disponibles y colapsarían las sociedades.
P.: No habla de seguridad...
R.L.M.: Es el último tema. Creo que tiene que ver con la baja preparación y el bajo esfuerzo que se hace para tener fuerzas de seguridad en aptitud de contener y poder preservar el orden público, sin caer en la barbarie.
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