Economía

Otra vez, jaque a la lechería...

Siguen la seca y la incertidumbre, mientras se complican los sectores productivos. También continúa la ronda de candidatos presidenciales con el campo. Ahora Juan José Gómez Centurión entre ecos aún del Jonagro de CRA, el Día del Agricultor, además de daños y amenazas a productores.

…que, al congelamiento de precios “de hecho” que las usinas le están imponiendo a los tambos desde hace, al menos, 3 meses, ya que desde junio no se actualizan los valores, se agrega ahora el temor de que la situación se agrave por la posibilidad de un “congelamiento” generalizado en los precios de los lácteos (entre otros productos) a nivel de mostrador, lo que seguramente presionaría a la cadena hacia atrás, otra vez hasta los tambos. Así, mientras algunos atribuyen la situación a la “cartelización” de las principales empresas, otros hablan de la mala situación internacional y de la fuerte caída del consumo interno que llevó a que los precios en tranquera se mantengan a $15,40 promedio por litro, a pesar de la fuerte devaluación ocurrida. Además, si bien no hay stocks de leche y no se espera un rebote de la producción, ya que a pesar de las pariciones de primavera, los fríos y heladas no permiten hasta ahora la mejora natural de la ingesta, y los saltos alcistas del dólar complican más aún la suplementación (dolarizada de hecho), tampoco hay expectativas de que los precios mejoren a nivel de los tambos. “Las alfalfas recién están despuntando, los costos (incluyendo las raciones) están dolarizados, igual que los arrendamientos, y la mitad de la producción láctea del país se hace sobre campos arrendados”, reconoce Raúl Cata de APL (Asociación Productores de Leche) para explicar la crítica situación que tampoco es reconocida por las autoridades nacionales del área. “Hubo un “blanqueo” de producción que llevó a que algunos desinformados supusieran que creció el volumen, pero no fue así. Argentina está estancada en la producción de lácteos hace 20 años”, agrega, aunque a nivel mundial hay expectativas positivas para la Argentina lechera debido a sus buenas condiciones agroecológicas, la calidad del rodeo lechero, y el amplio conocimiento de los productores. Las contras inmediatas, sin embargo, no son pocas y la competencia forzada con la agricultura (en especial con la soja) por la utilización de la tierra, y la ineficiencia industrial se contabilizan entre los principales escollos. El dato es que mientras en Nueva Zelanda se procesan 12.000 litros por empleado, y en Estados Unidos 8.000, en Argentina apenas se alcanza a 800 litros promedio por empleado, llevando la competitividad a sus niveles mínimos.

…que, en esto tiene mucho que ver el sector sindical y el controvertido Héctor Luis Ponce de Atilra, sindicado como uno de los ejes del desguace final al que hubo que someter a la usina modelo SanCor. Más acá, en los últimos días, varios hechos de vandalismo sobre silos bolsa con granos de productores de varias zonas, fueron también atribuidos a “diferencias” con algunos gremios, aunque esto no incluye los robos y cuatrerismo creciente en varias zonas rurales, hechos que eran muy frecuentes en los 80 y 90, con una llamativa coincidencia en la curva de crecimiento de estos delitos con la cercanía de las elecciones, y que no pocos aludían a “zonas liberadas” localmente. Por supuesto que el tema está siendo seguido con atención por las entidades del campo que aprovechan la ronda de encuentros con los candidatos presidenciales para hacerles llegar tanto esta como otras inquietudes que rodean a la gente del sector, y así se lo hicieron saber ayer a Juan José Gómez Centurión con quien mantuvieron un encuentro aparentemente signado por las “coincidencias”. “Centurión fue coincidente con nuestra mirada de que hay que profundizar el camino de educación, producción e inserción comercial, tanto nacional como internacional, para lograr el desarrollo que el país se merece”, destacó el titular de la Federación agraria, Carlos Achetoni.

…que, donde las inquietudes también siguen creciendo es entre los exportadores desconcertados, en más de un caso, por las normativas y nuevas exigencias para operar que entorpecen las negociaciones, pero también por temas mucho más estructurales como la “primarización” de las ventas al priorizarse, en el caso del campo, los granos, como el de soja, por sobre los productos mucho más procesados como las harinas y los aceites. Tanto es así que debido a las nuevas condiciones impuestas, ya hasta el mes pasado se había alcanzado el total de exportaciones de poroto de soja que en todo el año pasado, es decir, unos 8 millones de toneladas, por lo que el monto exportado creció 164%, mientras que las harinas de la oleaginosa cayeron 7%, lo que también va en contra del reciente acuerdo celebrado con China, el mayor importador mundial de este producto, tema que fue ampliamente difundido por el propio gobierno que, en los hechos, lo estaría perjudicando. El tema es más grave aún si se considera que la industria oleaginosa local tiene una amplia capacidad ociosa producto del freno y posterior caída en los niveles de producción, en especial, de la soja.

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