Política

Paro: desafío mayúsculo para Moyano, CGT y Gobierno, con previa de trampas cruzadas

Mauricio Macri afrontará este martes el quinto paro nacional en su contra, esta vez a cargo del sindicalismo opositor, a pesar de que el Gobierno cumplió con su promesa de aplicar conciliaciones obligatorias masivas respecto de los gremios que convocaron a la medida, tal como anticipó Ámbito Financiero. La protesta tendrá como rasgo saliente la ausencia de la CGT y de los principales sindicatos del transporte público de pasajeros, que los huelguistas buscarán suplir con una movilización hacia la Plaza de Mayo cuyos organizadores anticipan masiva.

La medida dispuesta por el Frente Sindical por el Modelo Nacional tiene como foco de atención central el camionero Hugo Moyano secundado por el bancario Sergio Palazzo y el mecánico automotriz Ricardo Pignanelli (Smata), así como por la Corriente Federal de Trabajadores y las dos versiones de la CTA. El desafío para los promotores será generar una huelga contundente sin la adhesión formal de los colectiveros de UTA y de los gremios ferroviarios.

La estrategia del Gobierno pasó por apurar conciliaciones en varios de los rubros afectados por la medida. En particular, siempre con la complicidad de las empresas, las dictó en el sector aeronáutico (empresas aerocomerciales e Intercargo), en áreas portuarias y en el rubro cinematográfico y publicitario. También hubo en algunas actividades industriales y anoche el listado se ampliaba.

Sin embargo hasta última hora la maniobra parecía poco efectiva. Anoticiados del intento, algunos sindicatos adherentes al paro cerraron sus puertas temprano (se escucharon argumentos variados, tales como “fumigación”) para evitar la recepción de los telegramas de notificación de las conciliaciones obligatorias por parte del Ministerio de Producción y Trabajo. Otros le informaron a la cartera que encabeza Dante Sica que irían al paro a última hora de esta tarde, de modo tal de no dar margen para la respuesta oficial.

En el caso del sector aeronáutico, la conciliación a varios gremios llegó cuando la mayoría de las empresas de aviación ya habían cancelado durante el fin de semana todos los servicios previstos para mañana. El bloque de sindicatos de esa actividad que integran los pilotos de APLA y UALA, los técnicos de APTA, el personal en tierra de APA y los jerárquicos de UPSA (los tripulantes de AAA también pararán pero por su cuenta) será uno de los más cohesionados y que prometen una adhesión total a la medida.

También se aplicó a la Federación Marítimo Portuaria (Fempinra) que lidera Juan Carlos Schmid, jefe del gremio de Dragado y Balizamiento y también cabeza formal de la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT). Toda la intervención del extriunviro de la CGT en la antesala del paro fue confusa. Semanas atrás lanzó junto a la UTA y La Fraternidad (maquinistas de trenes) una retención de tareas para el 1 de mayo en contra del impuesto a las Ganancias y luego exploró una negociación con su exreferente Hugo Moyano para unificar en el 30 de abril ambas protestas.

La CATT días atrás se corrió definitivamente del paro aunque la Fempinra lo declaró, y de paso anunció que también dejaría de trabajar durante el feriado. Esta semana, sin embargo, el extriunviro dejó sin firma a la CATT en el documento que debía formalizar la convocatoria a la protesta del 1 de mayo, por lo que varios de los gremios que la componen trabajarán ese día de manera normal.

En cualquier caso el paro de mañana será un desafío para todos sus protagonistas: para los convocantes, y para Moyano en particular, será la prueba decisiva para establecer si podrán conducir la protesta social y gremial sin la CGT; para la central obrera, por su parte, pondrá en juego sus potestades como órgano rector del sindicalismo y se verá debilitada si la huelga es contundente; los gremios del transporte de pasajeros, en menor medida, también se verán desafiados como principales garantes para la fortaleza de un paro, en tanto que el Gobierno comprobará si su apuesta a conjurar la disputa gremial y callejera mediante las organizaciones tradicionales y de vocación dialoguista rindió o no frutos.

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