31 de enero 2023 - 00:00

Pedro Mairal: el regreso al juego literario de “arme usted su novela”

En su nuevo libro, “Esta historia ya no está disponible” (que remite al lenguaje de internet), el autor dialoga con los “puzzles” de Cortázar.

pedro mairal. El autor de “Una noche con Sabrina Love” incursiona con su nuevo libro en los rompecabezas literarios de otros tiempos.
pedro mairal. El autor de “Una noche con Sabrina Love” incursiona con su nuevo libro en los rompecabezas literarios de otros tiempos.

Acaso sea una caja para que quien la abra y busque armar sus posibles lecturas, en eso “Esta historia ya no está disponiible” (Emecé) de Pedro Mairal remite tanto a los juguetes literarios de Cortázar como a los eruditos del taller experimental Oulipo. Mairal que se hizo conocido con su premiada “Una noche con Sabrina Love”, ha publicado “El año del desierto”, “Salvatierra”, “Breves amores eternos”, “El gran surubi” y “La uruguaya”, entre otras obras. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Qué es “Esta historia ya no está disponible”?

Pedro Mairal: Es como uno de esos muebles que vienen para armar y, como no tiene un instructivo, cada uno lo arma como quiere o puede. Hay elementos que tienen un hilo conductor, pero que va mutando. Me interesaba que hubiera una especie de disolución del yo. Y la libertad de que el lector arme ese conjunto como quiera.

P.: Para eso entrega artículos, cuentos, ensayos, diálogos, meditaciones…

P.M.: Nace de la idea de que no hay géneros menores. No es menos importante un artículo para un diario que el capítulo de una novela, un cuento que una canción o un poema. Los dos primeros capítulos del libro reúnen notas que publiqué en la página “Escritores” de un diario. Sentí que ahí tenía que poner la misma energía verbal que en cualquier otro texto, y más, porque iba a ser leído por alguien que no leía mis libros. Los textos reunidos están para mí en el mismo nivel de importancia. El lector se puede encontrar con algo que tiene el tono de un diario personal, el humor en una especie de postal o el intercambio reflexivo con Tamara Tenenbaum en medio de la pandemia. Sin duda la mezcla de distintos géneros provoca algo raro en la lectura, y eso puede resultar interesante.

P.: La miscelánea es, con Mansilla, Borges, Arlt, Cortázar, una tradición argentina.

P.M.: Pensé en esos autores no para compararme sino para ampararme. Los usé como escudo protector. Pensaba en ”Último round” de Cortázar, “El paisaje en las nubes” de Arlt, “El hacedor” de Borges. Es una defensa frente a la novela como aquello que reclama el mercado. Mi libro es un aporte al género textos breves. Me gusta explorar esa intensidad que nadie hizo tan bien como Borges en “El cautivo” o Arlt en “He visto morir…” crónica del fusilamiento de Severino Di Giovanni. ¿Por qué esa concentrada intensidad narrativa tendría que esperar otro lugar? Cada vez que puedo entro en rebelión con la novela.

P.: Habla de lo borrado, lo que ya no se quiere que sea leído…

P.M.: Es lo que se ve en las redes sociales. Se muestran cosas y se borran otras. Frente a eso está la capacidad de la literatura de captar esa volatilidad, eso que se borra, eso que se deshizo como el agua en el agua. La literatura es un modo de detener esa impermanencia, de volver disponible lo que ya no está. Captar eso es un fracaso que vale la pena intentar. Es un fracaso porque la experiencia nunca se parece a la literatura. La literatura busca un acercamiento a la experiencia de lo vivido. Todo texto intenta volver disponible para muchos algo que ya no está disponible para uno.

P.: Lucas, el escritor de “La uruguaya”, que vive una aventura en Montevideo, al volver con su mujer podría pensar “esta historia ya no está disponible”.

P.M.: Hay algo en esa novela que se está mostrando y no se debe mostrar. Hablaste dormido, le dice a Pereyra su mujer. Durante toda la novela está hablando dormido, hablando de lo que no debe hablar, del dinero que va a cambiar, de la infidelidad. “La uruguaya es un poco el lado B de la persona. El personaje es antipático. Hay gente que no lo soporta porque es demasiado honesto con algunas cosas, demasiado franco, demasiado directo. “La uruguaya” es un texto que el mismo Lucas debería haber borrado, no está disponible. Quizás no lo está porque no lo está escribiendo, solo lo está pensando. Se imagina una confesión a su pareja. ¿Está disponible esa historia para Lucas Pereyra o ya no lo está? ¿La va a decir, a mostrar? ¿Es un borrador, una instancia previa a la escritura?

P.: ¿Qué pasa con la película “La uruguaya”?

P.M.: Está haciendo el recorrido por festivales. Eso sirve para dar visibilidad, poner en vidriera a la película. En el Festival de Mar del Plata Ana García Blaya ganó el premio al mejor director. Ahora va al Festival de Punta del Este y luego al de Barcelona. Y luego a salas y después a alguna plataforma digital.

P.: ¿Cómo la vio con relación a su novela?

P.M.: Me gustó, sobre todo en los aspectos que no se parecen al libro. Tengo la sensación de que la película le contesta a la novela. Hay una perspectiva femenina dada por el hecho de que hubo guionistas mujeres en el proceso. Hicieron que la historia que estaba atrapada en la subjetividad de Lucas se abra, se amplíen cosas que en la novela estaban apenas sugeridas. La película amplía la novela, hace hablar a las mujeres, que en la novela no hablan. Del guión que hice hace tres años se tomaron poquitas cosas. Una vez que Orsai compró los derechos dejé que trabajen los que saben. Les dije: rompan todo, no se puede hacer la novela como está porque es muy introspectiva. El libro transcurre en lo no dicho. Hay que romper el relato, exteriorizarlo. Yo tengo intuiciones cinematográficas, no se cine, y para un autor siempre es difícil cambiar su libro, así que hagan.

P.: ¿Ahora qué está escribiendo?

P.M.: Un libro para chicos. Terminando las canciones con Rafa Otelli, el disco va a salir este año. Estamos grabando a los dos lados del río, en Montevideo, donde yo estoy viviendo, y en Buenos Aires.

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