29 de agosto 2001 - 00:00

18:30 hs: MARCHA: LA MÁS NUMEROSA DE LA GESTIÓN DE LA RÚA

•~18:30 hs: MARCHA: LA MÁS NUMEROSA DE LA GESTIÓN DE LA RÚA
Abandonaron antiguas disidencias las dos CGT y realizaron juntas un acto en la Plaza de Mayo. Ante una multitud, que colmó la Plaza y las calles laterales, reclamaron al Gobierno que "deje de aplicar recortes a los gastos públicos y vaya a una reestructuración de la deuda externa". Las criticas más duras de los discursos de Rodolfo Daer y Hugo Moyano se centraron en Domingo Cavallo.


Ante una multitud reunida en la histórica Plaza de Mayo de Buenos Aires, los sindicatos argentinos reclamaron hoy al Gobierno que cambie su política económica y advirtieron que no están dispuestos a tolerar más ajustes.

Las dos CGT dejaron atrás años de disidencias públicas para reclamar unidas al presidente Fernando de la Rúa, que deje de aplicar recortes de los gastos públicos y vaya a una "reestructuración" de la deuda externa.

El principal objetivo de los cánticos hostiles y de los tramos más duros de los discursos de los líderes sindicales fue el ministro de Economía, Domingo Cavallo, a quien acusaron de ser el "padre de la deuda" argentina.

"Venimos a reclamarle al Gobierno que termine con esta política económica de empobrecimiento y angustia", afirmó el titular de la CGT, Rodolfo Daer, primer orador de la concentración.

Daer consideró que "es necesario reestructurar la deuda externa argentina para poner en marcha un plan de crecimiento" y dijo que los "siete ajustes" que impuso el presidente De la Rúa en 20 meses de gestión generaron "hambre, miseria, desempleo y destrucción del aparato productivo".

"No van a pasar sobre los sindicatos, que son el ámbito nacional de organización de los trabajadores", señaló el dirigente, para luego sostener que los obreros no van a "permitir la privatización" de organismos de la seguridad social, la atención de salud de los jubilados y las universidades públicas, algo que según sus palabras pretende el Gobierno.

A partir de una ley aprobada por el Parlamento en julio pasado, el Gobierno se ha comprometido a conseguir el "déficit cero" en el segundo semestre del año, por el cual no debe gastar más de lo que ingrese por impuestos.

Entre las medidas tomadas para reducir el gasto, se dispuso un recorte del 13 por ciento en los salarios de los funcionarios públicos y las pensiones de los jubilados mayores a los 500 dólares mensuales, lo que es motivo de conflictos sociales y generó el rechazo de los sindicatos.

En su mensaje a los manifestantes, el jefe del MTA, Hugo Moyano, convocó a su vez "a derrotar al modelo económico en forma contundente y empezar a cambiar la historia" del país.

Moyano dijo que si los integrantes del Gobierno "han fracasado, si no tienen idea, voluntad ni fuerza, tendrán que convocar al pueblo para que los reemplace por aquellos que están dispuestos a salvar a la patria".

"No aceptamos más ajustes y le decimos al Gobierno que no es posible que con su fracaso pretenda llevar a la muerte a la nación", subrayó.

Además, Moyano consideró que "la unidad del movimiento obrero y de los argentinos va a hacer posible derrotar al enemigo que nos oprime".

Horas antes de la manifestación, en la que no se produjeron incidentes, el presidente De la Rúa dijo a periodistas que el Gobierno "comprende las preocupaciones, los dolores y lo que sufre la gente" a más de tres años del inicio de la recesión económica.

Sin embargo, insistió que las medidas fueron tomadas para llevar a cabo un ajuste que permita salir de la crisis y "son fruto de la necesidad".

El cumplimiento del "déficit cero" es una de las condiciones que puso el Fondo Monetario Internacional para aprobar la semana pasada una ayuda adicional para este país sudamericano de 8.000 millones de dólares.

Argentina tiene más de un tercio de su población en condiciones de pobreza, cerca de 12 millones de personas, al tiempo que el 16,4 por ciento de la masa laboral está sin trabajo.

A raíz del acto en la Plaza de Mayo, algunas calles y avenidas céntricas de Buenos Aires quedaron prácticamente bloqueadas por unos mil autobuses que trasladaron a los manifestantes desde zonas suburbanas.

Después del mitin, Hugo Moyano dijo a periodistas que los sindicatos no han resuelto convocar a una nueva huelga general en repudio a la política económica en vigor porque "el país ya está paralizado".

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