30 de abril 2004 - 00:00

30 años

Tan tensa es la puja interna en el peronismo, que los herederos del general, de una vereda y de la otra, prefieren esta vez postergar actos, celebraciones o condenas del 30° aniversario de un balcón histórico: el del 1 de mayo de 1974, cuando Juan Perón expulsó a los Montoneros de la plaza. Una foto en sepia que por momentos se colorea en la Argentina de hoy desenterrando inquinas que parecen -y son-de otro siglo.

30 años
Los peronistas conmemorarán mañana con diversos grados de ira los 30 años del recordado discurso de Juan Perón en el balcón de la Plaza de Mayo el 1 de mayo de 1974, cuando expulsó de la plaza a sectores de la insurgencia peronista identificados con las sigla FAP y la agrupación Montoneros. Las palabras del ex presidente fueron una reacción a acciones de los terroristas que actuaban invocando aún una referencia en Perón pero que se atribuían al mismo tiempo atentados contra dirigentes sindicales. Aquí, el texto del discurso de Perón, dicho dos meses antes de morir, el 1 de julio de aquel año.

Compañeros: hace hoy diecinueve años que en este mismo balcón y con un día luminoso como éste, hablé por última vez a los trabajadores argentinos. Fue entonces cuando les recomendé que ajustasen sus organizaciones, porque venían días difíciles. No me equivoqué ni en la apreciación de los días que venían ni en la calidad de la organización sindical, que se mantuvo a través de veinte años, pese a estos estúpidos que gritan. Decía que, a través de estos veinte años, las organizaciones sindicales se han mantenido inconmovibles, y hoy resulta que algunos imberbes pretenden tener más méritos que los que lucharon durante veinte años.

Por eso, compañeros, quiero que esta primera reunión del Día del Trabajador sea para rendir homenaje a esas organizaciones y a esos dirigentes sabios y prudentes que han mantenido su fuerza orgánica y han visto caer a sus dirigentes asesinados, sin que todavía haya tronado el escarmiento.

Compañeros: nos hemos reunido durante nueve años en esta misma plaza, y en esta misma plaza hemos estado todos de acuerdo en la lucha que hemos realizado por las reivindicaciones del pueblo argentino. Ahora resulta que, después de veinte años, hay algunos que todavía no están conformes de todo lo que hemos hecho.

Compañeros: anhelamos que nuestro movimiento sepa ponerse a tono con el momento que vivimos. La clase trabajadora argentina, como columna vertebral de nuestro movimiento, es la que ha de llevar adelante los estandartes de nuestra lucha. Por eso, compañeros, esta reunión, en esta plaza, como en los buenos tiempos, debe afirmar la decisión absoluta para que en el futuro cada uno ocupe el lugar que le corresponde en la lucha que, si los malvados no cejan, hemos de iniciar.

Compañeros: deseo que antes de terminar estas palabras lleven a toda la clase trabajadora argentina el agradecimiento del gobierno por haber sostenido un pacto social que será salvador para la República.

Compañeros: tras ese agradecimiento y esa gratitud puedo asegurarles que los días venideros serán para la reconstrucción nacional y la liberación de la Nación y del pueblo argentino. Repito, compañeros, que serán para la reconstrucción del país. Y en esa tarea está empeñado el gobierno a fondo. Serán también para la liberación, no solamente del colonialismo que viene azotando a la República a través de tantos años, sino también de estos infiltrados que trabajan adentro, y que traidoramente son más peligrosos que los que trabajan desde afuera, sin contar con que la mayoría de ellos son mercenarios al servicio del dinero extranjero.

Finalmente, compañeros, deseo que continúen con nuestros artistas que también son hombres de trabajo; que los escuchen y los sigan con alegría, con esa alegría de que nos hablaba Eva Perón a través del apotegma de que en este país los niños han de aprender a reír desde su infancia.

Queremos un pueblo sano, satisfecho, alegre, sin odios, sin divisiones inútiles, inoperantes e intrascendentes. Queremos partidos políticos que discutan entre sí las grandes decisiones.

No quiero terminar sin antes agradecer la cooperación que le llega al gobierno de parte de todos los partidos políticos argentinos.

Para finalizar, compañeros, les deseo la mayor fortuna, y espero poder verlos de nuevo en esta plaza el 17 de octubre.

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