El gobierno de Néstor Kirchner tiene excesiva confianza en que el pliego de Eugenio Zaffaroni como juez de la Corte no tropezará con mayores escollos en el Senado. Además de que las iniciativas del Ejecutivo no encontraron vallas en el Congreso desde el 25 de mayo, existen razones reglamentarias y matemáticas que permiten aventurar éxito para la promoción del polémico penalista a la cúpula del Poder Judicial.
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Durante una cumbre senatorial, encabezada por Cristina Fernández de Kirchner, quedó aclarado entre los senadores oficialistas que se necesitarán 2/3 de los votos de los presentes (no del total de miembros del cuerpo que llega a 72) para convertir en realidad el deseo presidencial de que Zaffaroni ocupe la vacante que dejó el emblemático riojano Julio Nazareno.
En vísperas de la audiencia pública del lunes próximo, la primera dama deliberó con Miguel Angel Pichetto, Jorge Yoma, Jorge Busti y Mabel Müller el último martes, de manera informal. A coro, Yoma y Pichetto apuntalaron allí la posición de la Kirchner. «Debe tomarse esa cifra sobre los asistentes», se plantó. Aunque no lo dijeron en forma explícita, la Constitución nacional fija este criterio de manera inequívoca en el artículo 99 inciso 4°, que se refiere a las atribuciones del Presidente en materia de nombramiento de ministros de la Corte y su correlato en la Cámara alta.
Este precepto permite hacer algunos cálculos optimistas para el gobierno: con 25 de los 40 miembros del bloque PJ dispuestos a mantenerse disciplinados al kirchnerismo, sería suficiente para aprobar el diploma si hubiera quórum estricto de 37 legisladores sentados. En caso de que hubiera asistencia perfecta, algo improbable, con 70 presentes esa cifra ascendería de 25 a 47, cifra que tampoco sería imposible de alcanzar con aliados extramuros, Vilma Ibarra (Frente Grande) y Diana Conti (Frepaso), y algunos radicales.
En el caso de presencias masivas en el recinto, aun cuando no llegasen a los 70 legisladores que componen el plenario, resultará fundamental para el oficialismo persuadir a los críticos para que se retiren del recinto y así ayuden -indirectamentea conseguir manos a favor a la hora de las definiciones.
• Envío
Contribuye a la perspectiva gubernamental que muchos justicialistas que reniegan de Zaffaroni en privado y deslizan dudas en público -no sería el caso de la salteña Sonia Escudero o de la sanluiseña Liliana Negre de Alonso, que adelantaron su oposición-terminaran, finalmente, por levantarse de sus butacas, abstenerse (eso equivale a bajar el quórum de cuerpo presente) o quedarse en sus domicilios y provincias. Y así favorezcan la nominación.
Este podría ser el caso de quienes, a pesar de los reproches que le dedican a puertas cerradas al postulante a juez supremo, no se atreverían -por cuestiones electorales o de índole menos política-a cuestionar una directiva de un presidente de la Nación del mismo partido (y sufrir una doble amonestación, de las autoridades de la bancada y de Cristina de Kirchner).
Ayer, Zaffaroni envió a la Comisión de Acuerdos las respuestas a las 40 impugnaciones que se le formularon, entre ellas, las que le achacan haber omitido cuentas bancarias en el exterior o bienes inmuebles en la Argentina en su declaración patrimonial; evasión previsional y tributaria; además de los mandobles por haberse desempeñado como juez de la dictadura y haber dictado cuestionables fallos en materia penal. Sin olvidar, por supuesto, su filiación al Frepaso de Carlos Chacho Alvarez y Aníbal Ibarra. Lo hizo pasadas las 18.
Busti, dueño de la llave de la comisión, terminó ayer de armar la audiencia pública que precederá la votación en el recinto, prevista para el miércoles 15. El lunes, desde las 10, se escucharán las 40 impugnaciones en formato sintético. La lectura, que podrá ser seguida por ONG, fundaciones y particulares que apoyan o desacreditan a Zaffaroni, más periodistas y legisladores, insumirá 2 horas y estará a cargo del periodista Luis Puchulu, colaborador del titular de Acuerdos.
A continuación, el propio Busti revelará a los 220 plateístas, que colmarán el salón Belgrano del anexo del Senado, detalles de los informes que remitieron la AFIP, la Oficina Anticorrupción, la Dirección General de Rentas y bancos varios sobre la situación patrimonial del candidato. Otro par de horas se lo llevará este repaso.
Finalmente, Zaffaroni escuchará de a una e irá respondiendo las 130 preguntas que resumen las 313 inquietudes originales recibidas en la comisión. Se supone que éste será uno de los tramos más extensos, estimado en 3 horas, para finalizar con el interrogatorio abierto que dispararán senadores en general sobre el aspirante ministro de la Corte.
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