10 de noviembre 2006 - 00:00

Acto terminó en proclama

Derivó casi en una proclama política el homenaje que se le rindió ayer en el Salón Azul del Senado a Benito Llambí, quien fue ministro del Interior de Juan Domingo Perón y embajador ante el Uruguay en los 90. Lo más sentido de la recordación pasó por la voz de su hija, Verónica, una reconocida militante peronista. Fue ella quien se encargó de reclamar una conciliación con las Fuerzas Armadas. Además de censurar la enojosa situación que se atraviesa con Uruguay. Además de haber representado a la República en ese país, Llambí se casó con Beatriz Haedo, la hija del legendario ex presidente blanco Eduardo Víctor Haedo.

Si las palabras de Verónica podrían hacer imaginar que su padre militaba en la ortodoxia peronista, siempre inclinada hacia la derecha, habría que corregir la presunción: Llambí desafió, como ministro del Interior, a ese sector del oficialismo en los 70.

Asiló a numerosos dirigentes de la izquierda regional, entre ellos, muchos chilenos y, por supuesto, orientales como Zelmar Michelini, asesinado en Buenos Aires en mayo de 1976. Son antecedentes que vuelven más genuinos los conceptos de ayer y las ovaciones que les siguieron.

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