17 de diciembre 2007 - 00:00

Aeronáutica gana dominio ante Garré

La ministra de Defensa resolvió ascender al cargo de viceministro al licenciado Esteban Germán Montenegro (antes era subsecretario), quien desde el viernes pasado ocupa el despacho de secretario de Asuntos Militares. Reemplaza a Waldo Alfredo Forti, tan fugaz que ni siquiera hay fotos de su paso por el edificio Libertador. La elección de Montenegro responde a la formación técnica, la coincidencia militante con la ministra y la pertenencia a una de las armas; la Fuerza Aérea Argentina. No es un secreto la excelente relación del Jefe de Estado Mayor Conjunto, el brigadier general Jorge Chevalier con la jefa castrense. Es la cabeza (numeral, en la jerga de los pilotos) de la lista de aviadores retirados que encontraron el camino de asesores con acceso directo a la ministra. Y el licenciado Montenegro hizo sus primeras armas como analista de inteligencia exterior de la Fuerza Aérea en los noventa. Este politólogo de la Universidad de Quilmes, ex integrante del staff técnico de Marcelo Saín, jefe de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, llega al cargo en un momento de nerviosismo interno por la irresuelta política salarial castrense. Y la coyuntura de los ascensos a generales, almirantes y brigadierescuyos pliegos serán tratados el miércoles próximo en la Comisión de Acuerdos del Senado. Con esta designación Garré buscará consolidar el funcionamiento del área sobre los principios del accionar conjunto de las Fuerzas Armadas -Chevalier le dice «Germán» en el trato diario-y acentuará la conducción política y civil de la Defensa.

  • Referencia

  • También implica una mayor centralización de las decisiones de compras y gastos, y del control de los proyectos del área, todos asuntos que Montenegro ha desgranado en innumerables trabajos para el «Informe Semanal», capítulo Argentina del Observatorio Cono Sur para la Defensa y Seguridad de la Universidad de Quilmes. Un «issue» de la gestión de Montenegro será impulsar la modernización de las estructuras de personal dentro de las fuerzas (primero las cúpulas).

    Como ya lo había sugerido en trabajos de consultoría externa, quiere que las conducciones militares tengan una edad promedio de 50 años. La referencia es hoy el brigadier general Normando Costantino, titular de los aviadores militares. Montenegro, desde su anterior puesto de subsecretario de Asuntos Técnicos, fue una herramienta eficaz para la difusión de las políticas de Garré e inclusive aceptó el rol de sparring en temas de lesiones previsibles: la seguridad aérea y el cierre paulatino de las agencias de inteligencia de las fuerzas armadas transformándolas en meros despachos de explotación de internet. Corolario de aquel affaire del presunto espionaje naval en Trelew. En la tarea lo secunda otro ex PCI de la Fuerza Aérea, Carlos Aguilar, director de inteligencia estratégica de Defensa. Claro, la memoria tiene costados que no conviene revivir. Montenegro Jr, como agente civil de inteligencia (PCI) de la Fuerza Aérea fue testigo del escándalo que soportó su padre, el brigadier general Rubén Montenegro, entonces jefe de la fuerza, por un episodio de espionaje a periodistas. La justicia probó el espionaje interno que había hecho la Jefatura de Inteligencia de los aviadores sobre las actividades de nueve periodistas. Todos ellos habían escrito notas durante 1997 relacionadas con la seguridad aérea y la privatización de los aeropuertos.

    Cuestionaban la gestión de la fuerza y del entonces ministro de Defensa, Jorge Domínguez.

    Coincidencias de la vida política, diez años después y previo a la confirmación de Garré, Montenegro Jr. estuvo en medio de una situación similar. Participó de varios almuerzos con un director de la SIDE y el despedido general Osvaldo Montero, en búsqueda de las filtraciones a la prensa que enojaban a la jefa castrense. En esos menesteres dieron con el filón de la supuesta maniobra orquestada por Montero para desplazar a Garré y colocar en su lugar a Aníbal Fernández.

    El flamante viceministro también se había ofrecido a la hoguera mediática de enfrentar al lobbista Enrique Piñeyro cuando arreciaban las diatribas del ex piloto y cineasta contra Garré por las dificultades operativas del radar de Ezeiza. De los funcionarios políticos actuales es el único que mantiene cierta interlocución con el departamento de Defensa de los Estados Unidos. Visitó el Pentágono de la mano del comandante del Grupo Militar de la embajada estadounidense, coronel Joseph Napoli.

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