Al radicalismo ya le hacen de afuera hasta la plataforma

Política

Aunque todavía la convención nacional de la UCR no autorizó al partido a sellar su alianza con Roberto Lavagna, radicales y lavagnistas debutaron ayer con una reunión en la que una veintena de técnicos comenzó a redactar el futuro programa de gobierno de la coalición.

Alejandro Rodríguez, Javier González Fraga y Santiago Díaz Ortiz encabezaron el equipo lavagnista, mientras que los radicales aportaron a Adolfo Stubrin, Juan Manuel Casella y a Ricardo Gil Lavedra, entre otros. «Trabajamos sobre tres ejes conceptuales: el institucional, el social y el económico», explicó ayer Stubrin, presidente de la convención de la UCR a este diario.

La idea de ambos sectores es compatibilizar la solicitada y el documento de cinco puntos presentado por Lavagna el año pasado en La Rural con las bases programáticas aprobadas por los radicales en la convención de Rosario, donde ya se habían introducido conceptos del léxico lavagnista como la necesidad de construir una «alternativa superadora» al gobierno de Néstor Kirchner.

El trabajo de ayer se concentró en definir los temas prioritarios del futuro programa de gobierno compartido: la división de poderes, la publicidad de los actos de gobierno y la política de seguridad pública fueron los aspectos centrales que se trataron dentro del primer eje, el institucional.

En lo social, se insistió con la necesidad de lograr una mejor redistribución de la riqueza y terminar con el sistema de clientelismo político montado alrededor de los planes sociales. La sorpresa fue en el plano económico. Lavagnistas y radicales coincidieron que en el corto plazo la política del gobierno no estaba mal orientada pero criticaron la falta de una estrategia a mediano y largo plazo.

  • Urgencia

    «Las coincidencias fueron sorprendentes, tanto que nos preguntábamos dónde estaban los peronistas», bromeó Casella ante sus colegas lavagnistas al término de la reunión. Stubrin definió los plazos de este equipo mixto de trabajo como «muy exigentes». Quieren que la primera semana de marzo ya estén listos los borradores y para eso se reunirán una vez por semana en el búnker de Lavagna de la calle Cerrito o en la sede del Comité radical de la calle Alsina.

    Es que los radicales necesitan llegar al 23 de marzo, fecha de la convención, con el programa listo para ser debatido entre sus correligionarios. La decisión de comenzar a redactar un plan de gobierno junto a los lavagnistas despertó la ira de los radicales que se oponen a un acuerdo con el ex ministro de Economía, ya que consideran que al margen de la decisión orgánica del partido, se está instrumentando un acuerdo de facto entre ambos sectores.

    Nada se habló en el encuentro de un posible acuerdo con el PRO de Mauricio Macri lo que pareció clausurar definitivamente la posibilidad de diálogo entre el ex funcionario de Kirchner y el presidente de Boca Jrs. También quedaría al margen Juan Carlos Blumberg quien le había pedido a Lavagna que se sentara en una mesa multipartidaria a discutir un programa de gobierno. Por ahora el economista sólo confía en el radicalismo para esbozar las principales líneas de su proyecto presidencial.
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