«¿Qué pasará dentro de 100 años, de 120 años, si nosotros no marcamos a fuego esa fecha donde se produjeron todas estas violaciones?», fue la pregunta que Néstor Kirchner lanzó ayer en la Casa Rosada para justificar el feriado inamovible del 24 del marzo sancionado el miércoles por el Congreso. Y, además, para que no queden dudas, agregó que no era un día para hacer un picnic.
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En un acto ante familiares de desaparecidos que trabajaban en la agencia estatal de noticias « Télam», Kirchner destacó la trascendencia de grabar en la historia las violaciones a los derechos humanos. «Si yo les pregunto a ustedes qué día empezó 'la Patagonia trágica' del '21, no nos acordamos qué día empezó; sabemos que el año '21 por la gran tarea de Osvaldo Bayer», cuyo padre fue un viejo poblador patagónico. Bayer tomó esa bandera y la llevó adelante con una dignidad encomiable; igual el '21 lo fue centrando él en la memoria», ejemplificó el santacruceño.
El Presidente retomó los argumentos que su esposa Cristina expuso el miércoles en el Senado y dijo que el 24 de marzo «no solamente empezaron o se consolidaron las 30.000 desapariciones, las torturas, los presos, los exiliados, todo lo que pasó y demás, sino que se violaron los derechos de legalidad de todos los argentinos en distintas formas, sindicales, políticos, de todo tipo».
Sostuvo, además, que el 24 de marzo «es una fecha de recogimiento y de conciencia de los argentinos que tiene que quedar grabada definitivamente e inamovible, por supuesto», y enfatizó: «No se puede hacer, y estamos todos de acuerdo, un día para ampliar el turismo, sino para consolidar la conciencia». Lo hizo para disipar el rechazo inicial de agrupaciones como Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, que creían que se trataba de un feriado turístico, «movible» para alargar los fines de semana. «Y también lo aclaro, estoy totalmente con toda la tarea que llevan ustedes, de las distintas organizaciones, con los perfiles, los matices, las diferencias propias que tenemos los seres humanos porque es imposible que todos seamos iguales, que todos pensemos igual», puntualizó Kirchner.
Dirigiéndose a los familiares de los periodistas asesinados durante la última dictadura militar, dijo: «Seguramente, si los chicos estuvieran acá, me estarían haciendo preguntas fuertes, estaríamos discutiendo y demás porque eran periodistas. Bueno, cada uno cumple su función. Yo respeto el rol de los demás, a mí me toca este rol y lo ejerzo, y eso es la democracia en sí, donde nadie tiene la verdad absoluta y todos tienen una verdad relativa; eso es lo bueno de la democracia».
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