La admisión -otra vez-de que el gobierno se equivocó en el acto de la ESMA y que la oposición no es inteligente y sí destructiva fueron algunas de las definiciones del jefe del Gabinete de Ministros, Alberto Fernández, en un reportaje de «La Nación» de ayer. Dijo que fue un error comunicacional del gobierno el acto realizado en la ESMA el pasado 24 de marzo, cuando se produjeron actos vandálicos por parte de quienes ingresaron en ese predio. «Cometimos algunos errores comunicacionales. El acto de la ESMA, por citar un ejemplo, sensibilizó a mucha gente y no quisimos eso», dijo. También atribuyó a un error del gobierno la demora en comunicar a la población la crisis energética «eltema fue usado para criticarnos y nosotros demoramos en comunicarlo», atribuyendo la crisis por «el crecimiento claro de la Argentina». Admitió que «para resolver la crisis hace falta un plan de infraestructura que demanda tiempo». Negó este Fernández porteño que se vayan a producir alzas en las tarifas, encubiertas bajo el nombre de «castigos». «Sólo las casas donde haya mayor consumo pagarán más, si no hacen el ahorro que proponemos», dijo.
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Entre las asignaturas pendientes del gobierno, Fernández cree que las más importantes son la falta de una reforma política que pueda ser aplicada el año próximo y la persistencia de altos índicesde desocupación y pobreza, no obstante el crecimiento observado. Sólo mencionó la reforma sin hacer comentario alguno, agregando que «lo más importante es que hay todavía 14 por ciento de desocupados y muchos pobres».
Negó también el jefe del Gabinete que Néstor Kirchner gobierne sobre los problemas, prescindiendo de un plan estratégico, y que en todo caso se trata de la idiosincrasia de los argentinos. Señaló que « quejarse porque el Presidente maneja la coyuntura es una injusticia porque así es el país».
• Transparencia
En cambio, aseveró que los planes sociales continuarán y que, a un año de gestión, aún hace falta transparentarlos. «Mientras haya gente que los necesite, no podemos terminar con los planes. Sí, que sean más transparentes.»
Aseguró que no habrá cambios en la relación con los grupos piqueteros, ya que calificó de «razonables» sus reclamos, sin hacer distingos entre los piqueteros oficialistas y los que enfrentan con más virulencia al gobierno. Sin embargo, destacó que son «injustos cuando se vuelven violentos e insoportables para el ciudadano», en un larvado cuestionamiento de los métodos usados para manifestar. «El gobierno trata de evitar el desorden», admitió, subrayando que «no hay vocación de correr el riesgo de reprimir».
Según este funcionario, el Presidente mantiene fluidas relaciones con todos, legisladores y gobernadores del PJ -«hablamos con todos, atendemos sus pedidos»-, pero no hubo respuesta -«no sé», dijo-, cuando se lo interrogó acerca de la falta de diálogo con la oposición. Y agregó que «eso no quiere decir que no se escuche lo que dicen. Uno de los mayores problemas es no tener una oposición inteligente (sic), por eso es destructiva». En una por lo menos curiosa interpretación, describió a esa oposición como «desordenada y con problemas de identidad, porque el centro y la izquierda perdieron el discurso por las políticas de Kirchner».
Fernández no titubea a la hora de meterse en la interna del PJ y puntualiza que «el peronismo siempre tuvo la lógica de la transversalidad».
Kirchner, agregó, no disputará la presidencia del PJ. «Está más preocupado en tener un lugar en la historia por cambiar las malas cosas de la Argentina que por ser presidente del PJ.».
Descuenta el apoyo de Eduardo Duhalde y su esposa al gobierno, porque «no van a poner en riesgo la gobernabilidad». Afirmó también que Jorge Obeid y José Manuel de la Sota no serán la oposición interna. «No lo creo», dijo. Tampoco hubo enojo en el Presidente, señaló, por la reunión convocada por Duhalde en la quinta 17 de Octubre de San Vicente.
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