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• Negativa
Hasta Hugo Moyano, ayer a la tarde, en una cita reducida de el sindicato de «camioneros», se alarmó por la movilización. « Va a terminar todo en un gran quilombo. ¿Cómo van a ir los dirigentes cuestionados al frente de una marcha? Es una locura», filosofó.
En tanto, en los recreos de la cumbre organizativa que montaron en la sede de Avenida de Mayo, los ultras juraban que no querían «confrontar con nadie». Pero el vocero presidencial, Eduardo Amadeo, por radio, dijo: «A la plaza va a ir la gente que no tiene Internet», alardeó en su populismo de oportunidad.
Todo el jueves, los coroneles del conurbano -Manuel Quindimil, Mabel Müller, Hugo Curto y Raúl Othacehé, entre otros-repasaron la pauta de la movilización. La obsesión fue garantizar un piso de 35 mil fanáticos para que Duhalde salga a hablar al balcón.
Por eso pasaron lista más de una vez, llamando a cada intendente propio, para saber con cuántos manifestantes «espontáneos» se anotaban. Hasta que llegó la orden de Duhalde de frenar todo, pronosticaron 30 mil fieles redondeando para arriba (contra 80 mil que juntó en el cierre de campaña del '99).
Pero sólo podían llegar a ese número rompiendo el «corralito». A 120 pesos cada micro y con «subsidios» de entre 10 y 20 pesos para cada asistente, los organizadores tendrían que desembolsar -según el cálculo de un peronista-400 mil pesos (o patacones) como mínimo.
Müller, a media tarde, insistía en revalidar la movida. «A la tardecita irá a la plaza la gente que apoya al gobierno porque cree que Eduardo Duhalde es el que puede sacar al país de la crisis». Unos minutos después avisaba en la mesa operativa que sólo «se podrán llevar banderas argentinas».
No era casual: algunos hombres del PJ aseguraban que habría columnas aportadas por el radicalismo bonaerense (obviamente quienes responden a Leopoldo Moreau y Federico Storani), y algún manchón en la muchedumbre para vitorear al vicejefe de Gabinete, el frepasista Juan Pablo Cafiero.
Por eso, para quitarle tufo partidario, la Müller chapeó con que la convocatoria la hacía el Grupo Productivo que a media mañana había suplicado a Duhalde que «pesifique» todas las deudas de las PyMEs.




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