10 de diciembre 2000 - 00:00

Alfonsín culpó a Cavallo (no Menem) por "herencia"

Aunque hizo un llamado a la "unidad nacional", Raúl Alfonsín no dejó pasar la oportunidad que le concedió la tribuna del Congreso Nacional de la Juventud Radical para criticar a Domingo Cavallo por los diez años que precedieron la gestión de Fernando de la Rúa.

Aseguró en el Congreso del Comité Nacional de la Juventud radical que el líder de Acción por la República es el responsable de la herencia que recibió el gobierno de De la Rúa. Le adjudicó ser el culpable de la estabilización de la desocupación en cifras de dos dígitos y la «liquidación» de la salud y de la educación.

Raúl Alfonsín se ganó ayer el previsible aplauso de los jóvenes radicales reunidos en Embalse (se llevó a cabo el Congreso del Comité Nacional de la Juventud Radical), al dispensar elogios para el presidente Fernando de la Rúa y el ex vice Carlos Chacho Alvarez, y furiosas críticas a Domingo Cavallo, a pesar -o a propósito- de estar en Córdoba.

Alfonsín defendió al gobierno de De la Rúa con el clásico argumento de «la herencia recibida». Curiosamente, no castigó por ella al ex presidente Carlos Menem, sino que le apuntó al líder de Acción por la República.

La pretensión del ex presidente fue obvia: si el principal argumento del gobierno para justificar medidas desagradables es el estado de cosas heredado, resulta incoherente cualquier empeño de incorporar a Cavallo, autor -según él- de ese legado funesto.

Así, Alfonsín responsabilizó a Cavallo por los «diez años» que finalizaron en 1999, casi salvando de su venenoso discurso a Menem. «Hay que hablar de la herencia, no para echarle la culpa de todo a los que estuvieron antes, sino porque implica efectos que se siguen viviendo hoy», explicó.

La estabilización de la desocupación en cifras de dos dígitos y la «liquidación» de la salud y de la educación, fueron algunas de las culpas endilgadas por Alfonsín a Cavallo.

Llamado

Está claro que al líder radical no le cae absolutamente en gracia la posibilidad de que el ex ministro de Economía vuelva a ese cargo en reemplazo de José Luis Machinea, como pretende el ex vicepresidente Alvarez.

Después, Alfonsín hizo un «llamado a la unidad nacional». Describió la existencia de dos sectores: la Alianza y el grupo integrado, entre otros, por Carlos Menem y Domingo Cavallo. «Estos no piensan como nosotros, pero con quienes ojalá nos pongamos de acuerdo en los grandes temas de la Nación», afirmó. Alfonsín llegó al Polideportivo de Embalse de Río Tercero, en una Trafic, acompañado por Marcelo Stubrin y Carlos Becerra. Equilibrado en sus afectos, Becerra llegó a la reunión, el viernes, acompañando a De la Rúa y ayer hizo lo mismo del brazo de Alfonsín.

Algunos, incluso, con mali-cia, contaban anécdotas sabatinas según las cuales Rubén Martí y Mario Negri no corrieron buena suerte cuando quisieron cobrar protagonismo. Susurros propios de la tradición radical.

El ex presidente fue, lógicamente, el último orador, luego de que hablaran el titular de la juventud provincial, Darío Peralta, el del Comité Nacional, Pablo Javkin, y el gobernador chaqueño Angel Rozas, quien lo hizo como vicepresidente de la Unión Cívica Radical.

En el escenario se ubicó en la primera fila el diputado nacional Edgardo Grosso, muy hábil en esos menesteres, mientras que el presidente del Comité Central de la Provincia, Eduardo Conde, permaneció de pie en un segundo orden.

Amabilidad

Alfonsín fue amable con De la Rúa y con Alvarez, al cumplirse ayer un año de la asunción de la malograda dupla aliancista.

«En buena hora lo que afirma este presidente nuestro, que tenemos para orgullo de los argentinos que es Fernando de la Rúa, en cuanto a la necesidad de terminar con la política de agravios», dijo para el radical. Y para el frepasista: «En buena hora la definición de Carlos Alvarez cuando dice que la política es una vocación noble para servicio del pueblo y no para servirse del pueblo».

Como para cumplir con la tribuna, pidió que la Argentina sea «un país y no una colonia» y rescató «la vieja forma de hacer política, la de los que enfrentaron la dictadura». Otro sablazo para Cavallo, su obsesión: el presidente de Acción por la República fue funcionario de aquel gobierno y hoy milita en la corriente que propone una «nueva forma de hacer política».

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