Los gobernadores de la Alianza le plantearon a Fernando de la Rúa que quieren conformar una comisión para entrevistarse con los organismos internacionales de crédito y explicar la realidad de sus provincias. Sostienen que Domingo Cavallo y su equipo no los representan. Por su parte, el gobierno los ilusionó, argumentando que la economía está mejorando. Los mandatarios, al salir, amortiguaron ayer sus críticas por la coparticipación al ser recibidos por De la Rúa en la Casa Rosada. El Presidente les aseguró que la remisión de esos fondos será respetada, con el argumento de que la situación está mejorando. Junto al jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra, mantuvieron ayer un encuentro con el Presidente en la Casa Rosada, donde pasaron revista a la situación de los fondos que la Nación distribuye a las provincias.
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Los mandatarios aliancistas se encontraban reunidos desde temprano en la casa de Entre Ríos, encabezados por su anfitrión, el gobernador Sergio Montiel, quien además preside la convención nacional de la UCR. Eran pasadas las 13 cuando todos se retiraron con destino a la Casa Rosada, después de recibir un llamado telefónico de De la Rúa, quien los invitó a tomar un café y departir. Ibarra fue el último en arribar, cuando eran casi las 14, al despacho del Presidente. Ya estaban allí los gobernadores del Chaco, Angel Rozas; Mendoza, Roberto Iglesias; Catamarca, Oscar Castillo; Chubut, Luis Lizurume; Entre Ríos, Sergio Montiel; Río Negro, Pablo Verani; San Juan, Alfredo Avelín; y el interventor de Corrientes, Néstor Aguad. Los acompañaban el ministro del Interior, Ramón Mestre; el secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, y el subsecretario de Comunicación, Juan Pablo Baylac.
Antes los mandatarios de la Alianza habían estado reunidos con Mestre, que se convirtió en el paño de lágrimas de los problemas provinciales, y a quien le recordaron sus tiempos como gobernador de Córdoba. Al ingresar a la Casa de Entre Ríos, el rionegrino Verani advirtió que las medidas anunciadas por Cavallo «atentan contra el país», y dijo que su provincia no las va a «aceptar». Y agregó, con gesto enojado: «Yo no estoy dispuesto a matar a la gente», enfatizó, aclarando que de todos modos «al gobierno de Fernando de la Rúa lo vamos a apoyar».
Para entonces algunos senadores radicales les habían pasado el informe de la visita del jefe del Gabinete de ministros, Chrystian Colombo, a la Cámara alta (ver nota vinculada).
Al salir de la Casa Rosada, Montiel, en diálogo con este diario, afirmó que «la coparticipación no debe ser tocada». Cuando se le requirió sobre la respuesta dada por De la Rúa al reclamo afirmó que «esto quedó pendiente de definir, principalmente porque el ministro de Economía no está en el país», dijo el gobernador entrerriano después de hablar con el Presidente.
• Explicación técnica
Sin embargo, adentro todo fue apacible. Todos consumieron café, menos De la Rúa que bebió té, mientras Castillo y Baylac debieron atender la urgencia por dar unas pitadas a un cigarrillo afuera, en el balcón, obligados por la veda inaugurada por el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini. Colombo, didáctico, fue desgranando pausada y pacientemente, la explicación técnica que ya había dado en el Senado. Les aclaró que a partir del 15 de cada mes «va a ir apareciendo más plata», y que a fin de mes se completarían las sumas que a cada provincia se les deben girar. De la Rúa, conciliador, les aseguró que el gobierno «garantiza la coparticipación». El optimismo presidencial fue abonado con la noticia de que «la recaudación está creciendo» y esa circunstancia favorecerá el cumplimiento de los aportes. El Presidente, no obstante, les adelantó que el proyecto de nueva ley de coparticipación ingresará al Congreso antes del 31 de diciembre. «Las condiciones de la economía están mejorando; se están recuperando los depósitos bancarios», dijo De la Rúa. Que agregó: «Todo va a ir mejor a medida que cumplamos con la Ley de Déficit Cero». Ibarra escuchaba atento y en silencio, apretado entre Gallo y Mestre. El primero en hablar de las desventuras en las provincias fue Iglesias, y los siguieron Montiel, Avelín (muy considerado con el Presidente), Rozas (preocupado, y así lo hizo saber, por el futuro, pero con buen talante con De la Rúa), Lizurume y finalmente Verani.
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