Carlos Chacho Alvarez definió ayer antes de ir a lo de Raúl Alfonsín cuáles son sus inquietudes como titular del Frepaso. Alvarez descalificó a la prensa cuando afirmó que «con Alfonsín no tenemos una agenda estructurada, porque yo tengo un diálogo casi permanente con el ex presidente. Promedio nos hemos reunido una vez cada 15, 20 días; lo que pasa es que los encuentros que tenemos no los damos a conocer a la prensa».
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Aunque ahora está en danza la constitución institucionalizada de una comisión de acción política, fogoneada por él y Federico Storani, Chacho afirmó que «voy a seguir aportando, voy a seguir en este adentro, que es el adentro de la Alianza, aportando ideas, iniciativas, trabajando para que las cosas que le prometimos a la gente se lleven adelante, para que hagamos el ajuste de la política, que la gente lo está sintiendo muy profundamente.Y colaborando con el Presidente y con los funcionarios».
Reaccionó casi con espanto cuando se lo comparó con Enrique «Coti» Nosiglia, secretario general del Comité Nacional de la UCR. « No, no sé por qué me pregunta eso; no le veo ninguna relación... (confundido). Yo no me comparo con nadie, soy presidente del Frepaso, en un país donde la gente cuestiona a los políticos por su ambición de poder, por el uso del poder, porque quieren ser candidatos a cualquier precio, porque nunca se bajan de las candidaturas... Bueno, no me venga a hacer la crítica de no querer ser candidato. Uno toma la decisión y hay que respetarla. Yo no me fui del Senado y no me fui de la vice-presidencia por no querer convivir con la impunidad de este Senado, para volver a ser candidato a senador. ¿Se da cuenta? Que no renuncié a ser vicepresidente para volver a ser senador, y yo era el presidente del Senado.»
La reacción frente a la posibilidad de incorporar a Domingo Cavallo al gabinete que él en su momento fogoneó, al par de dirigir fuertes críticas hacia José Luis Machinea, también fue rechazada por este Chacho modelo 2001. « No, nunca planteé esa hipótesis porque siempre tuve claro que eso (Cavallo) era un nivel de conflictividad muy grande para la Alianza, porque hay sectores que frente a esa opción plantearían una posición muy dura. Siempre tuve presente que era improcedente desde el punto de vista político, y lo que sumaba en términos de confianza con los inversores y los mercados lo restaba en términos de homogeneidad política de la Alianza.»
Reiteró que su negativa a ser candidato no es una cuestión «coyuntural, táctica» -que pueda cambiar dentro de unos días o meses-, sino « estratégica». Señaló que « lo voy a aclarar personalmente con Storani (su principal sponsor), porque creo que no es bueno seguir insistiendo sobre algo que no es una decisión momentánea, sino una decisión absolutamente defini tiva». Volvió a insistir con el tema de los sobornos en el Senado, sin que nadie le salga al paso para advertirle que si eso existió -algo que la Justicia ha desestimado-, alguien pagó y el principal sospechado es el propio gobierno. «Ser candidato sería convalidar todo lo que pasó en el Senado, y sería como darles la razón a todos aquellos que quieren hacer una vuelta de página y hacer como que nada hubiera pasado, cuando es un reflejo de cómo funciona el sistema político argentino».
Cuando lo apuran, en el tema específico de las candidaturas, alcanza a frenarse para no hablar de ellas, aunque es un tema interno candente en el frepasismo. Como en el caso de la mujer que deberá aportar el Frepaso a la lista de candidatos a senadores por la provincia de Buenos Aires. «Tendrá que ser una mujer del Frepaso y eso se... (se arrepiente) pero en su momento, porque en la campaña la gente se va a involucrar veinte días antes. Es una campaña donde es muy importante el resultado electoral para la política, pero una elección legislativa no le cambia la vida a nadie.»
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