Carlos Chacho Alvarez se reunirá hoy con Fernando de la Rúa, pero ayer, a su estilo, quiso enviar un mensaje, defendió a la Alianza, las medidas de Domingo Cavallo y dijo que no quiere hablar ahora de cargos. Lo hizo vía TV, antes de ingresar al relanzamiento de la Fundación Auyero, reducto intelectual y financiero del frepasismo.
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Reapareció así anoche, convocando a una conferencia de prensa, después de haber pasado el fin de semana recluido, mientras en el Congreso de debatía la Ley Reactivante de Domingo Cavallo. El frepasista se aferra ahora al gobierno, que dice que con el nuevo ministro « se acerca más a las medidas que proponíamos en la Carta de los Argentinos», y está dispuesto a despedir sin fervor a parte de su tropa, una docena de legisladores del Frepaso que deliberarán a solas mañana para decidir si se retiran de la Alianza. Chacho quiere quedarse como el fiscal del gobierno para puntear si cumple con sus postulados y habla de «acompañar» y por su puesto sostener « las bases de la Alianza». Ayer dijo que ahora « es inconveniente» discutir cargos para el Frepaso en el gobierno nacional y alienta la adhesión a las medidas de Cavallo, que sería más aliancista, según él, que José Luis Machinea. Lo que pide ahora al nuevo funcionario es «un salario de inclusión social» y « reforzar los organismos de control». Alvarez tenía algo que festejar anoche -aunque su ánimo lo mostraba más cerca del lamento y lejano a la algarabía-porque había llegado al porteño hotel Savoy a participar del relanzamiento de la Fundación Auyero, donde anidan los equipos técnicos del Frepaso que en su momento conformaron el diluido IPA (Insituto Programático de la Alianza). Quizás el lugar o el acontecimiento lo mostraron derrotado. Después de todo, el Savoy es para el Frepaso sólo malos recuerdos. Allí operó el centro de cómputos de la interna entre Alvarez y Octavio Bordón, y luego el de la elección de 1995, cuando ganó Carlos Menem y el Frepaso soñaba con un ballottage.
Alvarez habló en el primer piso del hotel, mientras en el salón de la planta baja se recibían invitados para lo que se denominó «una reunión privada y política». A esa troupe se le amenizó la espera con una pantalla gigante que enfocaba y seguía al frepasista en la conferencia. El sonido fue magro, y los asistentes prefirieron beber, comer y hacer comentarios. Les preocupaba la posibilidad de una fractura, pero aplaudían que el cacique no emitiera castigos para los rebeldes.
«Bueno son decisiones que nadie va a reprochar», dijo en caso de una retirada de una docena de diputados que podrían decidir comulgar con el padre Luis Farinello, pero insistió con que « el marco con el que concuerda el conjunto del Frepaso es que se debe seguir apostando al proyecto de la Alianza». Por si quedaban dudas de esa expulsión, remató con que «los que se quieren ir están en su derecho de plantearlo y tomar esas decisiones».
No hubo gran representación del ala desobediente, los diputados Marcela Bordenave,Alfredo Villalba y Eduardo Macaluse. De los otros, en cambio una emperifollada Graciela Fernández Meijide, con más clima festivo que casi todos, como Nilda Garré por caso, contagiada casi de la penumbra de Chacho. Como protagónicos, el fugaz secretario presidencial Ricardo Mitre, titular de la Auyero, y Marcos Makón, director, con discurso para la noche, además de la cónyuge Liliana Chiernajowsky, Darío Alessandro, Pedro del Piero, Rodolfo Rodil, Roberto Feletti y, entre el centenar de asistentes, Aníbal Ibarra, el último en llegar.
A puertas cerradas abrió Mitre, con esfuerzo para resultar gracioso: «Esto estaba pensado hace dos meses porque creíamos que a fines de marzo la situación del país iba a estar tranquila», dijo. Después se permitió presentar a Makón como «el ministro semana cumplida». El ex funcionario esbozó una clase, muy didáctica, hasta con soporte educativo de proyección de imágenes sobre la página Web de la Fundación y lo que será el cronograma de actividades, que hizo, claro, decaer a la audiencia, que respetuosa les prestó atención. Mitre les explicó que de allí tienen que diseñarse políticas y en elegante idioma dio a entender que no debería ser el lugar donde se negocian y arman estrategias para el arribo a cargos. Tendrán como «Consejo Político» a Juan Pablo Cafiero, Ibarra, Meijide y Alessandro. Una escuelita.
Para cerrar terminó Chacho, que reforzó el ánimo y repartió sonrisas, sólo para repetir en voz alta lo que les había transmitido por la teleconferencia casera. « Ya sé que vienen por la Fundación pero quieren saber otras cosas. No es momento de hablar de cargos y nosotros no vamos a andar en la negociación de cuántos ministerios tenemos y cuántos no», dijo y corrigió: « Aunque no tengamos ni un solo funcionario en el gobierno, vamos a seguir manteniendo la Alianza y me parece bien que haya compañeros que duden». Después les reiteró el espíritu aliancista y les arrancó una sesión de aplausos, que seguramente hace rato Alvarez no recibía.
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