13 de octubre 2005 - 00:00

Ante la Virgen de Luján, ahora Kirchner pide ayuda electoral

Néstor Kirchner inauguró ayer obras en la Basílica de Luján. En la foto, flanqueado por su esposa Cristina Fernández y el arzobispo de Mercedes-Luján Rubén Di Monte, lo acompañaron Aníbal Fernández, Felipe Solá, el intendente Miguel Prince, monseñor Oscar Sarlinga y Rafael Bielsa.
Néstor Kirchner inauguró ayer obras en la Basílica de Luján. En la foto, flanqueado por su esposa Cristina Fernández y el arzobispo de Mercedes-Luján Rubén Di Monte, lo acompañaron Aníbal Fernández, Felipe Solá, el intendente Miguel Prince, monseñor Oscar Sarlinga y Rafael Bielsa.
Desde el interior de la basílica de Luján, Néstor Kirchner pidió ayer «ayuda» a los argentinos para superar con éxito las elecciones legislativas, y aunque se definió como «católico», condenó los «genocidios» que se cometieron «en nombre de la fe» en el país. Una referencia explícita al cable de la agencia oficial «Télam» sobre el genocidio aborigen en época de la conquista y colonización, una leyenda negra sin sustento histórico que tuvo respaldo oficial.

«Muchísimas veces en nombre de la fe se hicieron genocidios en esta Patria. Soy un hombre católico, pero sería hipócrita no levantar mi voz contra algunas actitudes de mi propia Iglesia que no me gustaron»,
sostuvo Kirchner en la basílica, frente a un auditorio en el que había dignatarios religiosos, peregrinos ocasionales, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. La ceremonia sirvió como inauguración de las obras de restauración de la fachada de la basílica, que demandaron aproximadamente $ 6 millones, y aún faltan ser concluidas.

Desde el altar y dirigiéndose al arzobispo de la diócesis de Luján-Mercedes, monseñor Rubén Di Monte, el Presidente sostuvo que se siente «abrazado a fondo por la Iglesia», pero aclaró que eso no significa que coincida «con la palabra de algunos de sus pastores».

• Equivocaciones

Dijo que «la hipocresía hay que dejarla de lado y aquí le pido a Dios que me ayude a equivocarme menos. Cada error que no sea corregido les va a costar mucho a los argentinos. Ya nos costaron demasiado los errores de muchos dirigentes a los argentinos», agregó. Por eso, afirmó, «la clase dirigente, los periodistas y los medios» tienen que «tener gestos de humildad, porque nadie es perfecto».

• Reiterativo

Acompañado por miembros del gabinete nacional, algunos de los cuales son candidatos, Kirchner reiteró: «Si digo algo que está mal, es un pecado; me confieso ya: yo pido en la basílica de Luján que desde la Capital Federal a Tierra del Fuego y a Jujuy, me ayuden», suplicó el jefe de Estado.

Frente a la inquietud periodística por esas palabras, el ministro del Interior,
Aníbal Fernández, salió a justificar al Presidente. «¿Dónde quieren que diga que lo ayuden? -preguntó Fernández a los periodistas al término del acto-. No miremos todas las cosas como pecaminosas: él dijo que lo ayuden, no es un acto de campaña, pidió que lo ayuden en un altar. Si no lo pide en un altar, ¿dónde quieren que lo pida?» Del acto también participaron la primera dama, Cristina Fernández, el gobernador Felipe Solá, el canciller Rafael Bielsa y los ministros Julio De Vido (Planificación Federal), Carlos Tomada (Trabajo) y José Pampuro (Defensa). También estuvieron los intendentes de Luján, Miguel Prince; de Merlo, Raúl Othacehé; y de La Matanza, Alberto Balestrini.

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