Washington (EFE, ANSA, AFP) - El hallazgo de esporas del bacilo del ántrax en una oficina postal ubicada a menos de 20 cuadras de la Universidad de Princeton, Nueva Jersey, y el trabajador de correo de esa zona enfermo de carbunco inhalatorio -según se informó ayer-reforzaron la hipótesis que sostiene el FBI sobre «la pista interna».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Hace unos días la policía federal norteamericana, siguiendo los pasos del plan que George W. Bush montó para combatir el bioterror, había visitado esa universidad en busca de noticias sobre eventuales experimentos con la bacteria del ántrax realizados en sus laboratorios. La Casa Blanca explicó que para realizar la calidad del ántrax utilizada en Washington se necesita «la capacidad de un graduado en microbiología, con un pequeño laboratorio suficientemente preparado».
Ante la fuerte sospecha, la universidad fue controlada y los miembros del Departamento de Microbiología fueron interrogados. La oficina postal de Princeton se cerró por precaución, lo mismo que se hizo días antes cerca de Trenton por donde pasaron las cartas con ántrax dirigidas a Washington y Nueva York. Según indicó ayer el Centro para Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el trabajador de las instalaciones postales de Nueva Jersey contaminadas con ántrax fue diagnosticado con ántrax respiratorio, fue hospitalizado y se está recuperando. Mientras tanto, según publicó ayer el periódico español «La Vanguardia», «las autoridades paquistaníes confirmaron el sábado que un empleado de un banco extranjero en Karachi ha contraído la enfermedad del carbunco, después de que una carta que contenía esporas de la temida bacteria llegara a su oficina».
EE.UU. adoptó más estrictas precauciones para garantizar al público una correspondencia libre del bacilo del ántrax, según dijo ayer el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Andrew Card. Este explicó que aunque no se ha podido identificar la procedencia del ántrax colocado en las cartas encontradas, se tiene la seguridad de que a esas esporas de la enfermedad les fueron colocadas aditivos más dañinos.
Ante la aparición del bacilo en una de las oficinas que procesa la correspondencia del Tribunal Supremo de Justicia, el viernes pasado, también los nueve magistrados están tomando el antibiótico doxicliclina. Como parte de la intensa campaña de prevención, el servicio postal de EE.UU. ha invertido 40 millones de dólares en ocho aparatos de electrones para la limpieza de la correspondencia y los paquetes que procesa. El CDC dio a conocer que ha recomendado a cerca de 10.000 empleados postales de Washington que ingieran antibióticos.
También están considerando cambiar la medicación en la mayoría de los casos detectados, del fármaco Cipro al genérico doxiciclina porque se ha determinado que este último tiene la misma eficacia contra el bacilo del ántrax que el primero.
Además, el caso de la empleada de correos de Nueva York que murió el 10 de octubre por «causas naturales» está siendo nuevamente examinado por parte de las autoridades sanitarias. El fallecimiento de Laura Jones, de 55 años, fue atribuido por los médicos a complicaciones de alta presión que la mujer sufría pero, tras los casos de contagio de ántrax entre empleados de correo de Nueva Jersey y Washington, una autopsia deberá confirmar las causas del deceso.
En los últimos días circularon informaciones según las cuales las esporas de ántrax encontradas en las cartas fueron tratadas con bentonite, un aditivo típico del programa biológico de Irak: una posible «impresión digital» del presidente iraquí Saddam Hussein.
Dejá tu comentario