Aperitivo: arman a la espera del jefe
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Carlos Kunkel le sonríe en la sesión de ayer el bonaerense Luis Cigogna. El comisario
político del matrimonio Kirchner en la Cámara de Diputados vigiló que el proyecto energético
de Cristina se aprobara sin sobresaltos.
En el último año, en medio de la pulseada por la fusión entre el Frente para la Victoria y el PJ, el grueso de las bandas que acompañaron los primeros tiempos de la gestión Kirchner estaba prácticamente desactivo. El caso más palpable fue el de Compromiso K.
De ser el eje de todas las movidas kirchneristas, luego CK quedó relegado y pasó a cuarteles de invierno. La misma suerte corrieron los movimientos sociales con aspiraciones de conducción: ni Luis D'Elía, ni Edgardo Depetri ni Emilio Pérsico ni Humberto Tumini pudieron romper sus propias fronteras sectoriales.
El debate, hacia adentro del gobierno y el kirchnerismo, es ahora cómo se reordenará el funcionamiento de esos espacios. La llave es saber qué lugar le reserva Kirchner al PJ nacional. Unos le otorgan un lugar central y casi único; otros como eje de un esquema más amplio.
En el Encuentro de la Militancia Bonaerense, por caso, insisten con la división entre peronistas y pejotistas. «El 95% de los que estamos acá somos peronistas pero no está claro qué rol se le dará al PJ», explican, cautelosos, los soldados leales del patagónico.
Kirchner prometió que en marzo o abril se dedicará de lleno a reorganizar el mapa político partidario que funcionará como sustento de la presidencia de su esposa, Cristina de Kirchner. Hasta que eso ocurra, como aperitivo, los ultrakirchneristas comenzaron a preparar la mesa para cuando llegue el jefe.



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