1 de marzo 2002 - 00:00

Aprovecha Ibarra que la plaza mira para otro lado

Aníbal Ibarra parece haber optado por soportar el mote de dormilón antes de arriesgarse a una batucada. Será hoy la primera vez en que la Legislatura porteña inaugurará su período de sesiones ordinarias al mediodía, en lugar de hacerlo a primera hora de la mañana, como indica la rutina.

El cambio de costumbre hará que Ibarra -si llega a horario- dé su discurso de apertura ante los legisladores porteños a la misma hora que Eduardo Duhalde lo haga en el Congreso.

La diferencia es que el presidente de la Nación, para la oportunidad, mantiene una convocatoria, la «plaza del sí», en el predio frente al palacio legislativo.

En cambio, Ibarra no ha convocado a que se adhieran a su gestión, por caso, en la Plaza de Mayo frente al palacio municipal. Tampoco ha adherido, desde ya, a la algarada del duhaldismo.

Esa diferencia de escenario fue planificada por los asesores del frepasista, convencidos de que, con tanta izquierda repartida en los bloques de la cámara porteña, podría imaginar un tour de manifestaciones tempraneras. La hipótesis fueron que, si las sesiones de la Legislatura porteña se inauguraban a las ocho de la mañana como indica la costumbre, distaban varias horas de la convocatoria de Duhalde a la Plaza de los dos Congresos y eso podía alentar una movida en las puertas del palacio de Perú 130, donde tienen sus despachos los diputados de la Ciudad.

• Atención

En cambio, creen que la superposición de horarios hará que el centro de atención para barullo y pancartas está en el Congreso de la Nación. Pasarán así inadvertidos, aseguran, aunque se priven por la misma coincidencia de movileros y cámaras que verán poco atractivo quizás el discurso del jefe de Gobierno porteño.

Como adicional a la estrategia horaria,
Ibarra quiere desprenderse explícitamente de la «plaza del sí», dejando en claro su desentendimiento de esa convocatoria.

Para preparase para hoy, el jefe de Gobierno ayer mantuvo una dura reunión con sus secretarios y subsecretarios. Los arengó para que se dispongan a trabajar y les envió un mensaje que muchos no entendieron:
«Acá hay que dejar de lado proyectos personales. No lo voy a permitir, como no voy a permitir internismo; que vengan a la función pública para eso». Más confuso todavía, les replicó: «Ni todos los radicales son ineficaces, ni todos los frepasistas son buenos administradores, ni todos los peronistas son clientelistas», dijo como para echar por tierra que en estos días en los que ha reemplazado a funcionarios hubiera planificado un desplazamiento premeditado de la UCR en su gestión.

Dejá tu comentario

Te puede interesar