21 de marzo 2006 - 00:00

Aprovechan acto postergado

La elección del intendente de José C. Paz, Mario Ishi, como el anfitrión de Néstor Kirchner y Michelle Bachelet, que bendecirán un plan de construcción de viviendas en ese reducto bonaerense mañana, tiene una doble explicación. Fuentes del gobierno argentino aseguraban ayer a este diario que Ishi, uno de los primeros duhaldistas en cruzar la frontera hacia el kirchnerismo en las elecciones legislativas del año pasado, es uno de los pocos que podía garantizar un acto político con buena convocatoria, sin necesidad de recurrir a dirigentes piqueteros como Luis D'Elía o similares.

Sucede que desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, de Jorge Taiana; el de Planificación, de Julio De Vido, y la Jefatura de Gabinete, de Alberto Fernández, se criticaban los eventos que debió organizar D'Elía cuando el visitante fue el venezolano Hugo Chávez. Según esta explicación, estos actos políticos terminaban en ciertos incidentes y se plagaban de pancartas antinorteamericanas y anti-ALCA, y otros mensajes que, se supone, la visitante chilena no quiere avalar, a diferencia de lo que quiere ver y escuchar el venezolano Chávez. «Ishi se arregla sólo con los militantes de su zona», recordaba ayer un miembro del gobierno, agregando que «no necesita ayuda de ningún piquetero».

• Expectativa

La esperanza oficial es que al menos, el intendente garantice la presencia de 5.000 personas que, asueto mediante, tengan ganas de ir a aplaudir a Kirchner y Bachelet. La segunda razón es que el acto de Ishi estaba preparado para el jueves 16 de marzo. Ese día por la tarde, Néstor Kirchner bajaría hasta José C. Paz para inaugurar obras para unas 2.000 viviendas, donde se esperaban diatribas varias contra los opositores del Presidente. El tiempo y la política impidieron el acto. Ese día se desataron la crisis que derivó en la renuncia del ex gobernador de Santa Cruz Sergio Acevedo y una lluvia torrencial que destruyó gran parte del escenario levantado en el barrio que se iba a inaugurar. Kirchner y Bachelet deberían llegar a las 10 de mañana al denominado Camino Lamas, una de las zonas más pobres del conurbano. Además de los discursos de rigor, reservados sólo a Kirchner, los dos presidentes inaugurarían un jardín de infantes y, simbólicamente, darán la primera palada para las obras de las 2.000 viviendas.

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