Rafael Bielsa, para quien un voto vale el sacrificio que sea, se sacó ayer fotos ofreciendo flores a la Virgen en la parroquia del barrio de Pompeya, durante una caminata de campaña.
Las recorridas barriales con el candidato vienen animando a la tropa kirchnerista que cree que Rafael Bielsa podrá acaparar más votos que los que hoy le auguran las encuestas, a través de esas caminatas, como la del sábado en Monte Castro o ayer, en el Manoblanca de la avenida Centenera, lugares donde ha dedicado autógrafos y elogios a sus presuntos adherentes.
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La campaña electoral, la piensan reforzar esta semana con varios ingredientes en procura de alzar la imagen del candidatoministro: mañana los oficialistas esperan que Néstor Kirchner grabe un spot de campaña junto a Bielsa, imágenes que intentarán fortalecer la idea de la transferencia del voto, con la cual aún intenta el kirchnerismo arrebatarles puntos a Elisa Carrió y Mauricio Macri del porcentaje que retienen de adherentes al gobierno.
También mañana, Bielsa se dará tiempo para presentar un libro -«Del Sur»- de su autoría, mientras se define cuándo hará el oficialismo el acto de cierre de campaña, tal vez el primero de todos los candidatos.
• Tres ambientes
Antes de ese trance final, programado en el barrio de Villa Lugano, Bielsa deberá dedicar una noche a los encargados de edificios, que será la presentación más importante en cuanto a asistentes que tendrá la campaña oficialista hasta el acto de cierre, por ahora. Será el sábado. El cacique del sindicato de porteros (SUTERH), Víctor Santa María, prepara esa comida a la que asistirán cerca de 12.000 invitados, potenciales fiscalizadores de las mesas comiciales y votantes, claro.
Para entonces los preparativos se están llevando adelante en la Legislatura porteña. Es que insistirá el kirchnerismo en agasajar a los encargados de edificios en su día con la sanción de una ley que imponga un ambiente más en las viviendas que los consorcios destinan a la portería. El proyecto aún no tiene despacho en la Comisión de Planeamiento Urbano que pilotea la ibarrista Alicia Caruso, quien se candidatea para renovar su banca por el partido político del ex secretario de Infraestructura Abel Fatala. Es decir, quien comanda esas tareas de despachos legislativos en los que se refiere a un cambio en el Código de Edificación, no padece de ansiedad por subir las chances de la boleta rival, aunque la paradoja de la política haga que en definitiva parezcan socios hoy, kirchneristas e ibarristas.
Sin embargo, el proyecto de ley que impone que los porteros deben tener como mínimo 3 ambientes y 40 metros cuadrados para su morada tiene buena aceptación en la Comisiónde la Vivienda, que preside la ex macrista Sandra Bergenfeld. La diputada ha tomado casi como propio el proyecto que el secretario general del PJ Porteño, Santa María, presentó sin éxito cuando era legislador, tiempos en los que compartía la banca con algunos hoy funcionarios y ex ministros, como Gustavo Béliz, Guillermo Oliveri o el propio titular del peronismo capitalino, Alberto Fernández. Con ese impulso, el kirchnerismo se propone llegar el jueves a la sesión ordinaria de la Legislatura con el proyecto de ley de ampliación de la vivienda de los encargados de edificios para votarlo sobre tablas, sin despacho de comisión. De esa forma, ante una medida a que pocos en las bancas le negarían el voto en tiempos electorales, el festejo de los porteros con Bielsa y otros candidatos de la boleta del Frente para la Victoria tendría doble motivo de brindis.
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