Arslanian, en el límite de lo constitucional

Política

Los más entusiastas -o casi los únicos entusiastas- con León Arslanian son «los progre» y los medios de difusión oficialistas. Este flamante ministro de Seguridad bonaerense detalló en declaraciones a esos medios inclinados total-mente al gobierno -como «Página/12» y el cable Todo Noticias-sus planes sobre lo que piensa hacer en la provincia de Buenos Aires con la Policía. Surgen de ello tres características bastante evidentes y conclusiones tajantes, según lo que fue expresando. En primer lugar, lo alaban, porque lo suyo tiene un trasfondo útil a la izquierda, que nunca se preocupó por si se agrava la inseguridad cuando se trata de eliminar fuerzas del orden. Obsérvese con sutileza, en las declaraciones que se reproducen, que las 200.000 personas reunidas frente al Congreso por Juan Carlos Blumberg fueron reducidas a 150.000 por el gobierno, la izquierda y sus medios, que no soportan movimientos masivos de público que no sean propios o proclives (apenas si lograron 20.000 personas en el penoso acto de la ESMA). A Arslanian tampoco le gus ta aquella muchedumbre y declara que fueron sólo 100.000. Toda una definición política, porque es evidente que este funcionario retornado desprecia la opinión mayoritaria de la gente que exige más penas y que los derechos humanos no sigan a favor sólo de los delincuentes sino que también protejan a los ciudadanos comunes, aunque aclare «no soy abolicionista».

En segundo lugar, la base de su plan que más lo enamora -y no lo oculta- es la creación de los «foros vecinales» para vigilar a policías e intendentes del Gran Buenos Aires. Estos «foros» serán elegidos por «voto voluntario de la gente», afirma, y es sabido que esto siempre concluye en lo mismo: copamiento de las «agrupaciones vecinales» improvisadas por activistas de izquierda organizados. Eso se vio con las espontáneas «asambleas barriales» de la Capital Federal, donde concurrían ciudadanos moderados y «caceroleros» hasta que se dieron cuenta de que activistas disimulados de «vecinos» buscaban ideologizarlos y usarlos. No fueron más y esas reuniones honradas de vecinos desaparecieron al quedar sólo los activistas de izquierda. Parece inevitable que los «foros arslanianos» se encaminen a lo mismo. La izquierda nunca desperdicia estas «oportunidades».

La misma infiltración sufrieron los movimientos iniciales de piqueteros. Muchos repudiaron la ideologización propuesta y se separaron, pero como hay plata se formaron grupos totalmente de izquierda, tipo los de Pitrola y Castells.

Obsérvese en las declaraciones que Arslanian quiere adjudicar a los «foros vecinales», con voto voluntario y por tanto fáciles de copar, el control de los propios intendentes electos con voto secreto, universal y obligatorio. Con la excusa de «cuidar» la posible corrupción entre policías y políticos se caería en formas anticonstitucionales, porque no electos vigilarán a electos sustituyendo el control de los concejos deliberantes sobre los ejecutivos municipales. O sea tendríamos «gobierno del pueblo» en forma directa: Arslanian da a estas formaciones «capacidad de control y capacidad de propuestas», sin urnas mediante. Es un «argentinazo».

En EE.UU. no aceptarían estas barbaridades. Allí el vecino vota su juez, su sheriff (comisario), su fiscal y los controla con su elección o reelección -con urnas-, no de esta manera subdesarrollada que propone el nuevo ministro. Es grave por anticonstitucional. Se usó en los soviets stalinistas del ex comunismo soviético y se usa hoy en Cuba en los llamados «CDR» castristas (Comités de Defensa de la Revolución). Hay casi uno por manzana en La Habana y disponen sobre vida y bienes de los ciudadanos. Es comprensible que operar sobre los intendentes bonaerenses agrade al gobierno, que sueña con desmembrar el famoso «aparato político duhaldista» del conurbano. Esto creará profundos resquemores políticos que pasarán la seguridad -lo único que interesa a la gente- a segundo plano. ¿Por qué si se votaban consejeros escolares en elecciones no se votan comisiones vecinales administrativas que colaboren con la Policía? Eso sería legal y democrático. Lo de Arslanian no.

El tercer elemento es que este ministro tiene el concepto de una Policía Bonaerense corrupta en su totalidad y aspira a eliminarla y sustituirla. Para empezar, con un grupo de elite intermedio que actuará en las calles (inclusive de la Capital Federal, declaró).

Tendrá a su disposición -parece, porque el inefable castrista Miguel Bonasso dice que Kirchner «dio marcha atrás»- las cárceles semivacías de las Fuerzas Armadas (propósito bueno de Arslanian, sin duda) y equipos militares sin hombres como helicópteros, camiones, etcétera.Además tendrá más dinero en sus manos, por lo cual es probable que este ministro de Seguridad puede tener éxito inicial, aunque se reduzca la democracia.

Ahora vienen las conclusiones de sus 3 concepciones básicas. Es indudable que si Arslanian transforma el Gran Buenos Aires en un bastión militarizado, las mafias delictivas se trasladen al interior del país, donde hoy se vive con relativa calma y más seguridad. Es el temor de los gobernadores, porque los secuestradores y asesinos del joven Axel Blumberg ya se habían instalado para realizar secuestros en San Luis, por ejemplo, hasta que los detuvieron.

Otra conclusión es que pueden surgir roces serios entre 3 cuerpos policiales distintos actuando simultáneamente en Capital Federal y Gran Buenos Aires. El cuerpo de elite de Arslanian, que llama «comando operativo» (seleccionado entre la Policía Bonaerense actual y probablemente mejor pago), provocará resquemores y poca colaboración de la restante Policía. Son 47.000 hombres sólo los bonaerenses en toda la provincia y el cuerpo de elite del Gran Buenos Aires será de 2.000. Habría que tener gran habilidad para evitar problemas serios, porque además estará el recelo de la Policía Federal, donde también incursionarán. ¿Qué papel jugarán los fiscales investigadores en lugar de los jueces, reforma procesal bonaerense muy discutida desde su implantación en 1997 pero creada por una comisión que presidió el mismo Arslanian?

Suena un poco individualista, sin cotejar con nadie, lo de Arslanian. Bastante autoritario, poco o nada constitucional, proclive a ideologizaciones y precario, cuando modernamente se vigila más con tecnología (filmaciones) en todo el mundo.

Veamos sus principales declaraciones: a medios oficiales que no le hicieron preguntas de fondo, obviamente:

• Todos podemos ir a una plaza, a marchas. Yo, además, tengo la oportunidad de hacer algo. Más de cien mil personas hubo pidiendo mayores penas. Y nadie puede dejar de hacer el gran esfuerzo de impedir un corrimiento del pensamiento de la clase media, que es la más expuesta a este deslizamiento.

«Si la ley es blanda, habrá mucho delito; si la ley es dura. desaparecerán los delitos.» Es un silogismo falso.Yo estoy de acuerdo en subir las penas en algunos casos. Encabecé una comisión que recomendó subir las penas en caso de secuestro extorsivo. No soy un abolicionista. Pero creo en mejorar la agencia policial que meterme con el Código Penal.

• Ya está clara la conexión entre robo de autos, desarmadero y secuestro. El narcotráfico es un capítulo aparte, con un cierto grado de especialización. Tiene su propio circuito de comercialización.

El gran déficit de las instituciones de seguridad de la provincia es una ausencia absoluta de inteligencia criminal. Es un gran tema pendiente.

• Entre la Nación y la provincia de Buenos Aires hay un tabicamiento de la información. No se traspasan datos y desconfían entre las distintas fuerzas. Bueno, el mismo sentido de tabicamiento existe entre las distintas fracciones de la Policía.

Es muy importante el apoyo de Kirchner. Acá, por más deseos, voluntad y arrojo que pueda tener, si uno no tiene una ayuda políticamente importante se torna imposible la tarea.

• Me reuní con el Presidente y en un momento también estaban Gustavo Béliz y Alberto Fernández.

Kirchner recordó las bondades de mi propuesta de reforma. La había conocido en su momento. Recuerdo que en Mendoza, en una reunión del grupo Calafate, cuando me fui del ministerio, en 1999, me rindió un homenaje. Habló él y habló Esteban Righi.Allí había simpatía y adhesión, y una solidaridad fuerte por el modo en que me fui.

• Dentro de ley, manos libres para actuar. Ningún condicionamiento político. Me dieron esas garantías.

Puede haber uso de la Policía para recaudar para los políticos. Más que el control policial, será el control social a través de los foros. Yo insisto mucho con esto: el eje central de la reforma son los foros. Son el recurso más valioso.

• Lo necesitan los vecinos. Porque es bueno para ellos. Porque quieren mejorar su vida de todos los días. No quiero hablar de manera grandilocuente de política de Estado. Lo traduzco así: vamos a fracasar si no somos capaces de que las medidas que tomamos no integran una política consensuada. Por eso en su momento nos preocupamos de votar leyes, y que recibieran apoyo. Si esta gestión mía es sólo una medida posible, opinable, y no una política, los que están molestos con la participación popular van a sabotear los foros. Cuando el foro crezca, ya no podrá ser combatido. No van a poder alterar la participación.

Habrá foros alrededor de cada una de las cuarenta y pico de comisarías. Los vecinos se reúnen, deliberan, discuten y tienen un órgano de representación votado voluntariamente por esos vecinos.

• El foro no está suelto. Es un brazo. Está bajo el control y la supervisación de una subsecretaría del ministerio. Más aún: tiene control, supervisión y apoyo, mucho apoyo contra cualquiera que burle la voluntad popular.

Si un intendente o un funcionario sabotea un foro, lo haré público. Es un compromiso. Confieso que cometí un error la vez pasada. Fui demasiado concesivo y demasiado negociador en la cuestión de los foros.

• El primer interesado en la seguridad debe ser cada intendente. Es la primera cara frente a la comunidad para recibir la cachetada y la protesta social. Si hay un foro organizado, con capacidad de control y con capacidad de propuesta, la presión del intendente se atenúa notablemente. Y la gente gana en comprensión. Entiende. Sabe sobre efectivos, sobre recursos, se involucra. Gana racionalidad.

Es que ya lo viví. En el verano del '98-'99, en el Municipio de la Costa me pedían una cantidad extraordinaria de recursos. Monté el foro. Los primeros foros fueron en la costa. En la discusión, el foro mismo entendió que era más que suficiente la mitad de lo que estaban pidiendo para dar seguridad. Y fue un verano muy seguro.

• Yo quiero los foros para completar mi trabajo de depuración cuidadosa de la Policía. La corrupción se mete en la piel. Es una corrupción subcutánea que resulta muy difícil de combatir.

Tenemos que establecer presunciones. Para mí la presunción es que donde el mapa del delito me indique una modalidad delictiva asentada hay connivencia. Y si crece, más todavía.

• Precisamente para Moreno (Gran Bs. As.) estoy definiendo ya la creación de una subdepartamental, a resolver en días. El tema de Moreno es patético. Y la falta de preocupación por el tema es más patética todavía. Cruzan Moreno cinco rutas: 23, 24, 7, 5 y 25. No hay peajes, y los peajes tienen la ventaja de que filman, hay que remediar las cosas de alguna manera. Ahí es donde me interesa la presencia de Gendarmería, que sería maravilloso. La resolución de Moreno pasa por la presencia policial. El concepto fundamental de mi gestión será acercar el comando al territorio. Si lo acerco, lo resuelvo.

En Moreno, sólo en 2003 hubo 42 homicidios. Es uno de los peores índices de la provincia de Buenos Aires.

• Es lo que por el momento nos permite el Presupuesto. Después iremos dando mayor cantidad y más número. En 90 días serán 500 policías en cuerpo policial, luego 2.000 como policías del conurbano.

Es policía de seguridad, no de investigaciones en función judicial. Pensada para que tenga una gran agilidad de acción, desburocratizadamente. Una fuerza táctica de calle.

• El comando operativo se desplaza de acuerdo con objetivos. Y esos objetivos se definen en función de una central de inteligencia para el conurbano. La simiente está en un decreto que nunca llegó a firmar el Presidente. La idea, según las conversaciones previas, es articularla con fuerzas federales, poner esa fuerza táctica con un comando conjunto con las federales.

Puede ser con la Prefectura. O la Gendarmería. Hablo de fuerzas federales que operen en el área metropolitana. También Policía Federal.

• No significa que la fuerza táctica nueva va a ir a la Capital Federal. Pero trabajan en conjunto con fuerzas que están en el territorio de la Ciudad Autónoma. Para que tenga utilidad tiene que haber una inteligencia que aporte la información y que permita ir definiendo objetivos tácticos.

Con tres o cuatro meses es suficiente y puede estar en la calle. Después, por supuesto, seguirá con su formación académica. Mientras vamos definiendo un diagrama de interacción entre las distintas jurisdicciones. Pero puede completarla o puede reemplazarla.

• Cuando usted piensa en una comisaría, ¿qué imagina? Un edificio con policías adentro, sentados, que eventualmente salen a la calle. Una fuerza táctica opera permanentemente en el terreno. A la División de Asuntos Internos hay que darle inteligencia. Debe interceptar comunicaciones, debe investigar, debe buscar permanentemente el delito.

Voy a resumir así mi trato con el Ministerio de Defensa de la Nación. ¿Te sobra un galón para sacar presos de comisaría? Respuesta de José Pampuro: sí. ¿Te sobra algún helicóptero para dar en comodato? Sí. ¿Te sobra algún sistema de comunicación que el Ejército no use? Sí. No pedí 500 militares. Ni los voy a pedir.

• La primera vez tenía que descabezar cupularmente y permitir que las napas de abajo fueran subiendo. Era la condición para poder generar un nuevo mando que no tuviese un grado de compromiso grande en la corrupción vertical organizativa. A eso respondía lo que se hizo. Con todo, se trató de rescatar a los policías muy buenos. Hoy tengo que ver el quién es quién en cada lado. En cada mando.

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