Arslanian puso un civil en la Policía
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Colaci y Pérez son comisarios generales, rango máximo que sólo ostentan tres uniformados de la Bonaerense.
Esa mecánica de control civil se extenderá también al capítulo de Asuntos Internos, oficina encargada de controlar el desempeño de los uniformados, que desde esta semana será desagotada de integrantes policías.
Arias Duval, que arrimado por la diputada duhaldista María del Carmen Falbo fue asesor de Arslanian a fines de los '90, tuvo un tropiezo: pidió licencia a la Suprema Corte bonaerense, solicitud que ésta desechó, por lo que dimitió a su sillón en la Justicia.
Antes de esa tarea, Arias Duval fue secretario de varios jueces federales: asistió, por turnos, a Norberto Oyarbide, Martín Irurzun y Gabriel Cavallo, los dos últimos ahora camaristas de la Justicia Federal.
Entre sus fallos recientes figurael que firmó condenando a 24 años de prisión a un sacerdote, Héctor Pared, acusado de abuso de menores. El fiscal José María Gutiérrez había pedido una pena de 25 años: el tribunal integrado por Arias Duval apenas redujo la sentencia reclamada.
Al tiempo que subió Arias Duval, Colaci y Pérez fueron degradados a asesores. A pesar de que no fueron pasados a retiro, ahora quedan bajo el mando de la subsecretaria de Formación y Capacitación Policial, Haydeé Barletta, quien también juró ayer en el equipo de Arslanian.
Además de Arias Duval y Barletta, ayer asumieron Roberto Vásquez, en Prevención del Delito; Esteban Marino, en Investigaciones en Función Judicial; Martha Arriola, en Participación Comunitaria; y Jorge Amarfil, como subsecretario Administrativo.
• Respaldo
Como jefa de asesores del ministro, firmó Silvia Hitters; Juan Carlos Melía, en Servicios y Operaciones Aéreas; Ezequiel Semper, en Coordinación Técnica; y Carlos Guisado, que estará a cargo del Control de Gestión. El acto de jura lo presidió Felipe Solá, escoltado por la vice Graciela Giannettasio.
Como explicitación del respaldo del gobierno nacional, se acercó el secretario de Seguridad, Norberto Quantín.
Con su nuevo equipo en funciones, Arslanian reclamó ayer el respaldo de la clase política para «llevar adelante este proceso de cambio y transformación» de la Policía Bonaerense, al tiempo que pidió «comprensión y paciencia al pueblo» de la provincia.
Para los efectivos de la Policía tuvo, también, un pedido: «abnegación, compromiso, mística, entusiasmo y valor». Desde ayer, salvo los 18 jefes departamentales -modelo que introdujo Arslanian en los '90-, no quedan uniformados en la cúpula máxima de la Policía Bonaerense.
«Esta segunda etapa de la reforma policial es mucho más difícil que la primera, debido a que hay mayor demanda social», dijo el ministro, y aseguró que «la solución no es más policía, más cárceles ni penas más duras, sino más educación, más familia, más iglesias, más contención social».




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