31 de agosto 2004 - 00:00

Arslanian, un descolocado al lado de Bonafini y D'Elía

León Arslanian
León Arslanian
El secretario de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, León Arslanian, dijo que Juan Carlos Blumberg lo toma por «pelotudo» con las propuestas que hizo públicas y que, según él, ya estaban en marcha (el control de los teléfonos celulares robados, la no libertad prematura de asesinos, secuestradores y violadores, los 49 millones de pesos para informatizar a la Policía pedidos y concedidos por el presidente Kirchner y muchos más fueron iniciativas de Blumberg, ¿o no?).

Arslanian está dolido por la repercusión pública de la silbatina de la tercera marcha del jueves pasado y muestra atisbos totalitarios porque quiere negarle a la gente el derecho a opinar. Un funcionario serio, además, no hablaría con esas palabras y trataría de demostrar lo esencial: que es capaz de brindar seguridad.

Al día siguiente de sus palabras una mujer fue secuestrada por dos jóvenes de 14 y 16 años a punta de pistola cuando iba sola. Lo mismo le ocurrió a otro joven de 21 años. La mujer fue liberada por la casualidad de alguien que vio el secuestro, llamó a la Policía y un camión entorpeció la marcha del auto de los jóvenes delincuentes, permitiendo la liberación. El joven, a su vez, se salvó por la audacia de accionar el freno de mano (lo habían puesto en el asiento del acompañante) al observar que venía siguiéndolos un patrullero.

Bien el accionar de la Policía (Federal en ambos casos) pero un jurista teorizador de prácticas como esArslanian no puede andar insultando a la primera persona que refleja la angustia de una sociedad. ¿O no es Blumberg quien pide la reducción de la edad de imputabilidad, algo pertinente como se demostró con lo que ocurrió con esos dos menores? ¿Iría Arslanian a decirle a esa mujer que los jóvenes no son peligrosos hasta después de los 18 años? ¿O no era menor el que, ofuscado porque Alex Blumberg había tratado de huir, le pegó un tiro y lo mató?

• Interrogantes

Aquí fueron dos secuestrados que de casualidad se salvan, otros perdieron la vida, o perdieron dedos, o quedaron traumatizados para siempre por el encierro y las vejaciones o sobrellevaron diez o veinte asaltos en su comercio, o sus seres queridos fueron asesinados al abrir sus casas. ¿Llegaría a un cargo público un Arslanian que desconoce la opinión de la gente en Estados Unidos donde el comisario y el juez son electos por voto secreto y no a dedo, como es su cargo?

Uno se pregunta si individuos como Arslanian tendrán contacto con la gente.
¿Habrá oído que en reuniones predomina el tema seguridad, sobre todo entre mujeres, y que se llega a oír barbaridades como que sería «mejor que a los delincuentes les dejen reabrir los desarmaderos de autos aunque nos lo roben. Un auto perdido me lo paga el seguro pero a un hijo muerto no»?

Arslanian atropelladamente se equivocó muy mal al decir que Blumberg no «critica al presidente Kirchner» porque le puso de custodia a la SIDE y a la Policía Federal. Rápido salió a aclarar sobre el Presidente que es «impecable, le tengo simpatía. Por él (por Kirchner) estoy aquí». Reconforta saber que un funcionario, por lo menos, entiende -como lo entendió
Néstor Kirchner- que el país no podría soportar ningún atentado contra el padre de un hijo asesinado por la inseguridad reinante.

En lo demás, León Arslanian tiene un ego que suena enfermizo. Decir que lo odia un padre dolido que perdió un hijo no por un tema de seguridad, algo obvio, sino porque presidió un tribunal que juzgó a los militares del Proceso suena a disparate. ¿Quién se acuerda de que Arslanian presidió aquella corte de correcto actuar?

• Descalificación

Además, si Arslanian se pone en su crítica a Blumberg a la par de Hebe de Bonafini -quien justificó el atentado a las Torres Gemelas y el accionar de la ETA, además de impedirles un acceso público a gobernadores electos- y de un jefe piquetero blando que toma por la fuerza comisarías y sigue en libertad y sin proceso, como Luis D'Elía, tiene un grado de descalificación ético similar. Además, defiende a María del Carmen Falbo como procuradora luego de haberla descalificado negándole calidad técnica y señalando que sólo «era voluntariosa».

Todas las demandas de Blumberg hasta ahora han sido democráticas y propuestas a través de la vía democrática. Al negar la opinión libre de la gente, al cesantear policías por meros sumarios sin permitir que lleguen a determinar culpabilidad, Arslanian no tiene accionar democrático.

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