8 de abril 2004 - 00:00

Arslanian, un retorno no deseado a seguridad

Vuelve luego de seis años el fracasado León Arslanian a quedar al frente de la seguridad de Buenos Aires. Lo anunció ayer Felipe Solá, que busca encarrilar la crisis que arrancó cuando la presión de Néstor Kirchner lo obligó a desprenderse de «Juanjo» Alvarez, quien más sabe de seguridad en el país. No es auspicioso el pasado de Arslanian. Como ministro de Justicia y Seguridad de Eduardo Duhalde, desarmó la Policía aplicando una purga que dejó a la provincia sin una fuerza de seguridad para enfrentar a las bandas de delincuentes. Aquel plan sólo sirvió para agravar el estado de inseguridad en la provincia y marcó el inicio de una espiral de aumento del delito. Tiene, además, una condena en su contra por haber injuriado a un comisario. La Justicia lo condenó por eso, lo que, éticamente, debería impedirle asumir como ministro. Pero, por revanchismo, Arslanian vuelve, para completar su mala reforma. De inmediato, Juan Carlos Blumberg catalogó como una «locura» su designación como ministro de Seguridad en Buenos Aires. Es una crítica que suma adeptos en otros ámbitos. Sin embargo, desde la política, Arslanian cosechó respaldo: Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde estuvieron de acuerdo con su regreso a La Plata.

Graciela Giannettasio, Felipe Solá y León Carlos Arslanian, durante la  presentación del ex camarista como nuevo ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.
Graciela Giannettasio, Felipe Solá y León Carlos Arslanian, durante la presentación del ex camarista como nuevo ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.
«Siempre lo tuve en mente.» Felipe Solá lo dijo como una confesión, minutos después de presentar a León Arslanian como ministro de Seguridad bonaerense. Para ese cargo lo había convocado, sin éxito, en diciembre pasado antes de recurrir a Raúl Rivara. Y ahora logró convencerlo.

Arslanian
, que hasta el fin de semana se resistía a volver a La Plata y proponía como emisario a su socio Carlos Beraldi, atravesó antes otros dos filtros: el de Néstor Kirchner, con quien dialogó anteanoche, y el de Eduardo Duhalde, su referencia más fuerte en el peronismo.

Ayer, Solá dijo sentirse « satisfecho» con la decisión del jurista de aceptar el cargo y aseguró que Kirchner está «conforme» con su designación. De todos modos, consultado por este diario, afirmó que la elección del nuevo ministro fue una «decisión personal».

«La designación de Arslanian se basa en sus antecedentes, su capacidad y en que es una persona que es respetada y valorada a nivel nacional»,
agregó después.

Recién el martes por la noche, el ex ministro de Duhalde le confirmó a Solá que aceptada la convocatoria. Hasta entonces, proponía que el cargo lo ocupe Beraldi. «Yo colaboro desde afuera pero que el ministro sea Carlos», le prepuso al gobernador.

En principio, Solá aceptó. Pero luego decidió insistir con su idea primaria. En rigor, ya lo había hecho en diciembre pasado, tras la renuncia de Juan José Alvarez. «Le convoqué en diciembre y no quiso; ahora volví a insistir con más fuerza y aceptó», relató ayer Solá.

El nombre del sucesor de Rivara, interinamente reemplazado por la vice Graciela Giannettasio, estuvo bañado de misterio y tensión política. Fue el producto de las diferencias inocultables que existen entre La Plata y Olivos en torno de la lucha contra el delito.

De hecho, Kirchner le había planteado a Solá que prefería que sea Marcelo Saín, el vice de Juan Pablo Cafiero, quien se haga cargo de la Bonaerense. Esa sugerencia alteró los ánimos del duhaldismo. Saín acusó al PJ de Buenos Aires de financiarse con « cajas ilegales».

Al final, Solá optó por Arslanian -«no tiene plazos», dijo-, una opción que implica un alto impacto político. Para algunos, incluso, pone en juego la continuidad del bonaerense como primer mandatario.

- ¿El eventual fracaso de Arslanian puede complicar su futuro político?, se le preguntó.

-
Yo no pienso en el fracasoy voy a ser gobernador hasta 2007.

• Desafío

Hay, en paralelo, un trasfondo en el cambio de postura de Arslanian. De un «no» aparentemente terminante una semana atrás al «sí» de hace 48 horas. Hubo, en medio, dos hechos: la marcha por Axel Blumberg y un breve descanso familiar en Villa La Angostura.

La aparición de
Juan Carlos Blumberg, asesorado -dicen en La Plata-por Carlos Ruckauf y Jorge Casavona, empujaron a Arslanian a tomar el cargo. Casi un desafío personal, ante el dirigente -Ruckauf- que en 1999 frustró su reforma policial y lo reemplazó luego por Aldo Rico.

De todos modos, el ministro evitó confrontar con el padre del joven asesinado.
«Los cuestionamientos del señor (Juan Carlos) Blumberg se basan en información equivocada», dijo sobre la crítica de éste a la reforma judicial que se aplicó en la provincia.

Blumberg
calificó también de « locura» su designación.

«Esas dudas se le van a despejar cuando charle con él»,
respondió Arslanian desde La Plata.

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