Ataca como vocero Kunkel a la Iglesia, ésta no responde y Bergoglio habla de reconciliación
Apenas 46 días duró la tregua del matrimonio Kirchner con Jorge Bergoglio. Uno de los habituales exégetas del pensamiento santacruceño, Carlos Kunkel, salió ayer a atacar a la Iglesia argentina, y al Vaticano, por no aprobar la designación del divorciado Alberto Iribarne como embajador en la Santa Sede. Como en el caso del valijero bolivariano, Antonini Wilson, el diputado hizo las veces de Verbitsky y salió a amplificar el conflicto con el Episcopado. Le refregó al cardenal, quien ayer reclamó "reconciliación" en una misa en la Catedral, los delitos de lesa humanidad cometidos por Christian Von Wernich y le reprochó que la Iglesia local no le haya aplicado sanciones. Todo en medio de la amenaza oficialista de suprimir el Obispado castrense ya que Benedicto XVI mantiene archivada la terna de candidatos enviada desde la Argentina y compuesta por Agustín Radrizzani -Lomas de Zamora-, Rubén Frassia -Avellaneda-y Carlos Malfa -Chascomús-.
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Jorge Bergoglio encabezó ayer en la Catedral Metropolitana una misa por el Miércoles de Ceniza. Volvió con tímidas metáforas críticas del gobierno de Cristina de Kirchner.
«¿Qué busco yo en la vida? ¿Qué busco? Busco el encuentro con Jesucristo que me va a hacer pleno, que me va a dar la única felicidad que no se puede perder ¿O ando en la pavada? ¿En la superficialidad? Por eso les suplico en nombre de Cristo déjense reconciliar con Dios», fue el velado reclamo de Bergoglio ante una Catedral colmada de fieles.
«Mirá, no seas hipócrita, viví como lo que sos», reiteró el cardenal argentino quien se había reunido con Cristina de Kirchner apenas diez días después del inicio de su presidencia. En aquel cónclave, el jefe del Episcopado y la Presidente habían dado por superados los enfrentamientos producidos durante los cuatro años de gestión de su esposo, potenciados a partir de las críticas y parábolas del ex obispo castrense Antonio Baseotto a Ginés González García y a una batería de leyes sobre salud reproductiva que la ex primera dama ordenó archivar en el Congreso.
Ayer, Kunkel aseguró que la demora en el reconocimiento de la Santa Sede a Iribarne es un acto de «manifiesta arbitrariedad» y hasta recordó el caso de Francia, cuyo presidente, Nicolas Sarkozy que «Mientras está transitando su segundo divorcio ha sido investido con un alto cargo de representación de la Iglesia en Letrán», se quejó el legislador. «Están acostumbrados, (en) la jerarquía de la Iglesia, a discriminar según el poderío económico de quien se trate», agregó Kunkel en declaraciones radiales.
Además, el ex subsecretario general de la presidencia dijo que le parece que «sería una manifiesta arbitrariedad» no otorgar el plácet a Iribarne, al suponer que «cuando va el embajador de un país musulmán, no le pregunta cuántas esposas tiene, y si son relaciones de Estado a Estado no tienen que interferir en la vida privada». «No es que nosotros proponemos a alguien para que sea designado en una posición dentro del Estado vaticano, sino en representación nuestra, del Estado argentino», explicó.



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