El temor a la denuncia de Néstor Kirchner sobre la complicidad del Congreso en el famoso y nunca terminado de probar «plan de desestabilización» parece no haber anidado en diputados de la oposición. El Presidente había utilizado la teoría del complot para acusar a los diputados de la Comisión de Justicia cuando firmaron el dictamen del proyecto que reduce a siete los miembros de la Corte Suprema, cuando el gobierno no quiere ni hablar de esa cuestión y disponer de los lugares que dejan libres el renunciado Augusto Belluscio y el enjuiciado Antonio Boggiano.
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Ayer, a pesar de las acusaciones presidenciales, los diputados avanzaron y emitieron dictamen también en la Comisión de Asuntos Constitucionales,con lo que el proyecto quedó listo para bajar al recinto. Lo curioso es que esa comisión está presidida por un kirchnerista, Juan Manuel Urtubey, integrante además del cuarteto conductor del PJ que, a pesar de haber firmado en disidencia, no pudo frenar el avance de la oposición.
La rebelión comenzó por Gerardo Conte Grand. Protestando contra las declaraciones que también hizo Aníbal Fernández contra el Congreso por la posibilidad de plantear la reducción de los miembros de la Corte, propuso dar un golpe de efecto y emitir el dictamen inmediatamente.
Alberto Natale estuvo de acuerdo en firmar el dictamen, y el radical Mario Negri aseguró: «Hay que tener dignidad. Tengo mucho respeto por esta Corte ya que ha incorporado una profunda seguridad jurídica».
Jorge Vanossi siguió al oficialismo en una disidencia parcial: «No estoy en disidencia por la reducción del número, sino por la falta de contextualización del proyecto dentro de un marco mayor que incluya otras cuestiones de trascendental importancia».
Como fuera y aunque la reunión de comisión haya comenzado con la presencia de 17 miembros, el dictamen está firmado, y ahora el kirchnerismo deberá frenarlo en el recinto, cuando llegue el día en que la Cámara vuelva a sesionar.
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