25 de febrero 2004 - 00:00

Avatares del congreso

Avatares del congreso
Los radicales fueron víctimas de la improvisación del oficialismo y quedaron al borde del papelón. El mendocino Eduardo Sanz planteó modificaciones en particular en el artículo 2 inciso 6° para contemplar los accidentes de trabajo en el período de prueba. El peronismo había adelantado la noche anterior que no cambiaría una coma al proyecto del Ejecutivo. Por lo tanto, el titular de la Comisión de Trabajo, otro radical, el santacruceño Carlos Prades, dejó constancia de que la mayoría se oponía, no obstante lo cual él, a título personal, apoyaba la moción de su correligionario.

• Lo insólito fue que Mario Losada, el misionero que comanda el bloque UCR, le pidió a Prades que dejara que el miembro informante del PJ fuera el que contestara, aunque descontaba que iba a oponerse. Para sorpresa de la oposición, el sindicalista y ex gobernador de Tucumán Julio Miranda dio algunas vueltas pero terminó dándole el visto bueno a la inquietud de Sanz. «Entonces, ¿aceptan los cambios?», preguntó con cierta incredulidad Losada. «Sí», contestó el justicialista Miranda.

Por último, Prades, que no salía de su asombro a raíz del giro oficialista, intervino para dejar sentado que «estoy gratamente sorprendido». Para evitar más disgustos y risas de sus colegas, reclamó que el resto de las propuestas de cambios fueran contestadas directamente por el vice de la Comisión de Trabajo, Miranda.

• Hubo aplausos desde las galerías -copadas por sindicalistas afines al camionero Hugo Moyano- cuando se votó la derogación de la reforma laboral de la Alianza. Sin embargo, el oficialismo no logró una aprobación unánime, tal como se preveía. El socialista Rubén Giustiniani, que se había opuesto como diputado a la polémica Ley 25.250 en 2000, se pronunció en contra de la mayoría, luego de una polémica con el flamante voto electrónico.

El estreno de este sistema -que permite conocer al instante cómo se pronuncia cada senador-generó algunos contratiempos lógicos. Hubo que realizar varias pruebas hasta que el tablero reflejara la posición de todos los presentes. Incluso, durante la votación en particular, el mismo presidente provisional del cuerpo y uno de los vices, los peronistas Marcelo Guinle y Marcelo López Arias, tuvieron que manifestar su criterio a viva voz, ya que no pudieron utilizar el voto electrónico. Juan Estrada, secretario parlamentario, padeció los inconvenientes del debut. Había mucha expectativa y nerviosismo porque se estaba aprobando nada menos que la derogación de una norma sospecha de haber sido sancionada a cambio de presuntas coimas.

• Guinle y López Arias fueron confirmados ayer en sus cargos, antes de que se debatieran las modificaciones a la reforma laboral. Ambos habían sido nominados en noviembre, todavía con los 24 senadores que fueron renovados en diciembre. En aquella ocasión, se cubrió la presidencia provisional ya que José Luis Gioja -antecesor del chubutense Guinle- debió asumir la gobernación de San Juan. De paso, se cubrieron los demás puestos que ayer resultaron ratificados. En la cita de la víspera, también asumieron los vices 1° y 2°, respectivamente, la radical Miriam Curletti (Chaco) y el renovador salteño -máximo referente del interbloque de provinciales en esta ala del Congreso-, Ricardo Gómez Diez. Asimismo, lograron la continuidad en sus puestos los secretarios administrativo, Carlos Machiarolli, y parlamentario, Estrada; así como los prosecretarios que los acompañan, José Canata y Juan José Canals.

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