27 de marzo 2003 - 00:00

Avatares de la sesión

• Más sobrio en la vestimenta de lo que es habitual en él (eligió un convencional saco azul), Luis Barrionuevo en persona se ocupó de dirigir a las barras que lo acompañaron durante la sesión. Para evitar el escándalo, hizo callar a los muchachos más inquietos desde la banca, mirando hacia arriba y con el clásico gesto de silencio con el dedo índice.

No pudo evitar que Cristina Fernández de Kirchner denunciara que «Pelusa» Castro, uno de los revoltosos que -identificado con Barrionuevoparticipó del caos electoral en Catamarca el 2 de marzo. «¡Cómo puede ser que se haya burlado así la seguridad de la Cámara cuando a este personaje se lo ha identificado en varios videos!», clamó la presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales. El radical Raúl Baglini denunció que había presuntos barra bravas de Chacarita Juniors en las galerías.

• Los seguidores de Barrionuevo coparon desde temprano el Congreso y sus adyacencias, a pesar de que no había más de un centenar entre gastronómicos y caciques del PJ catamarqueño. Los gremialistas, bastante dispersos, se dividieron en dos sectores: unos optaron por atrincherarse en la esquina de Hipólito Yrigoyen y avenida Entre Ríos con pancartas varias en apoyo a Barrionuevo. Había más metros de tela que gente. Otros hicieron cola para ingresar al Senado, con la esperanza de seguir el debate en vivo y en directo.

Sobre la calle Combate de los Pozos, se formó una larga fila de barrionuevistas, en la que se intercalaban sindicalistas -que lucían gorras blancas con la sigla UTGRA-y militantes partidarios. Las autoridades del cuerpo dejaron que algunos de ellos cumplieran el sueño de presenciar la sesión desde las galerías, pero reservaron un premio consuelo para los demás: el Salón de Lectura, que está a 10 metros del recinto, quedó acondicionado como un VIP. Los ordenanzas del palacio acomodaron medio centenar de sillas con una pantalla gigante, similar a la que se usa en la apertura de sesiones el 1 de marzo. Sólo faltó un servicio de catering para agasajar a los simpatizantes del polémico senador.

• En uno de los 2 despachos que tiene Barrionuevo en el palacio, el de la planta baja, se ocuparon de ofrecerles vituallas.

Los colaboradores del legislador prepararon canilla libre de gaseosas y hasta sándwiches para los adherentes más fieles.

Además de las comodidades, el oficialismo dispuso un severo dispositivo de seguridad. Con ayuda de la Policía Federal, se cortó el tránsito en las avenidas Entre Ríos y Rivadavia (a la altura del palacio, claro), y en la calle Yrigoyen. De esta forma, los legisladores de la oposición -que son casi homeless y no tienen oficina en el Congreso-pudieron caminar sin temores desde la sesión hasta el anexo de la ex Caja de Ahorro.

• En la Casa de las Leyes, propiamente dicha, la mayoría de las puertas quedaron selladas y sólo se habilitó a público y empleados el movimiento por ascensores y algunos pocos pasillos. Las escaleras permanecieron restringidas.

Tanto celo por evitar incidentes derivó en situaciones insólitas. Mientras los barrionuevistas ingresaban sin problemas al Congreso, periodistas y fotógrafos debían abrir bolsos y mostrar credenciales en los accesos. El colmo fue que hasta los asesores de los senadores quedaron limitados en los movimientos. La senadora de San Luis, Liliana Negre, protestó en el recinto porque la vigilancia impedía que la asistieran sus colaboradores.

Dejá tu comentario

Te puede interesar