Un sorprendente y excesivo dispositivo de seguridad se organizó para la sesión de apertura, con varias calles cortadas que impedían el acceso a Perú 130, entrada que a la vez estuvo vallada. A los empleados de diversas áreas de la Legislatura se les dio asueto hasta las tres de la tarde, como parte de las medidas de protección al jefe porteño, y las tarjetas de invitación fueron restringidas a dos por legislador.
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Mientras el frepasista leía su discurso, cuatro colaboradores de distintos diputados quedaron atrapados en uno de los ascensores del Palacio. Permanecieron allí durante 45 minutos porque no se encontraba al encargado de su reparación, al que fueron a buscar a la casa porque estaba con asueto. Eran tres muchachos y una dama que no resistió el encierro y comenzó a llorar alocadamente hasta que llegó el salvataje.
La concurrencia, producto de la restricción, fue discreta, con mayoría aliancista en los palcos. Los secretarios de Ibarra esperaron en el Salón Eva Perón, lindero a la sala de sesiones, mientras se dispuso una pantalla gigante en el Salón Dorado, para que miraran la sesión asesores y colaboradores. La sala en la que trabajó Evita ofició de caja de resonancia de inquietudes y corrillos del gabinete porteño. Por caso, se anunciaba un pase: el de Ariel Schifrin, presidente del bloque Alianza, a la secretaría de Gobierno que ocupa el ex PI Raúl Fernández. En esa sala se sirvió un lunch para esperar a Ibarra y cantarle el feliz cumpleaños, con un coro de tímidos funcionarios para la vocalización.
El acto en el Palacio Legislativo se convocó para las 12 del mediodía, con la excusa de suceder al discurso del presidente en el Congreso. El horario le permitió a Ibarra asegurarse que no había nuevas tragedias ocasionadas por la lluvia, y enviar a Abel Fatala a ponerse el piloto amarillo para asistir a los vecinos bajo el agua. La sesión comenzó, de todos modos, 45 minutos más tarde de los previsto. En el recinto no entraron los diputados de la izquierda, que así decidieron boicotear la visita protocolar del frepasista. Faltaron Jorge Altamira, del Partido Obrero, Vilma Ripoll y Patricio Echegaray, de Izquierda Unida, y el solitario marxista Abel Latendorf. La lluvia y los policías impidieron que los izquierdistas manifestaran en la puerta de la Legislatura durante el acto.
Pocos aplausos hubo para el discurso de Ibarra, todos del aliancismo, destacándose los de Vilma Ibarra, hermana del jefe de la Capital. «No habló de ley de comunas -se quejó el peronista Jorge Argüello-, pero no por olvido, tuvo la intención de omitir el tema por la pelea electoral entre radicales y frepasistas que hace que no se resuelva.»
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