11 de abril 2005 - 00:00

Baseotto, la saga continúa, ahora por mesa de entradas

Antonio Baseotto
Antonio Baseotto
En el caso del eclipsado episodio entre la Iglesia y el gobierno que involucró al ex obispo castrense Antonio Baseotto, el prelado ha decidido presentarse ante la mesa de entradas del gobierno. Es decir, acudió a un recurso administrativo -después de todo es el único obispo que cobraba oficialmente de la Presidencia de la Nación-, para presionar por definiciones locales, después de una reservada consulta hecha al Vaticano, que no obstante el luto de nueve días obligatorios por la muerte de Juan Pablo II como puede observarse, sigue funcionando aceitadamente.

• Falta de nexo

Este hecho termina incomodando también al nuncio apostólico, Adriano Bernardini, que como todo diplomático que se precie, trata a toda costa de mantener, por ahora, la ficción de las buenas relaciones con el gobierno. O por lo menos en la mayor sordina posible. Para peor, al nuncio le falta el nexo con la Casa Rosada, el cardenal Jorge Bergoglio, ocupado por estos días y más intensamente a partir del lunes 18 en la elección del jefe de todos ellos, el nuevo papa romano.

Pero no es éste el único inconveniente que arrastra este gobierno. La apelación de Baseotto a la instancia administrativa, burocrática, bloquea su eventual reemplazo hasta tanto se resuelva. Instancia a la que aspiran Néstor Kirchner y el ministro de Defensa, José Pampuro. Más aún después de la carta enviada por el sustituto de la Secretaría de Estado vaticana, el monseñor argentino Leonardo Sandri, en lo más álgido del enfrentamiento, calificando a la medida adoptada por Kirchner como ilegal.

Pero además y como si todo esto no fuera suficiente, el propio Kirchner se verá afectado en el corto plazo. A su muy criticada ausencia a las exequias de Juan Pablo II, se respondió que protocolarmente correspondía que fuera a la asunción del nuevo Pontífice romano. ¿Viajará igual Kirchner si todavía persiste el conflicto con el Vaticano por un obispo? ¿O buscará un pretexto que lo ponga a salvo de la ira de los bonistas italianos que, apenas anuncie que viaja a Roma, esperan aguardarlo en la vereda del hotel o embajada en que se aloje para hacerle un estridente y mediático cacerolazo?

• Pago

Y por último está el aspectocrematístico de esta historia, que no puede soslayarse. Como obispo castrense, Baseotto tenía un salario nominal de $ 5.000 que, hechos los descuentos de práctica, se convertían en $ 3.500. Este estipendio le fue cancelado por orden del Presidente. Pero el otro lado del asunto es que ahora deben pagarle por su condición de obispo, un arreglo que vienen manteniendo hace años todos los gobiernos, porque se trata de una compensación por las expropiaciones patrimoniales a la Iglesia hecha en tiempos de Bernardino Rivadavia. Es decir que el poder político o paga o devuelve lo que no es de él. Y como obispo, por el mero hecho de serlo, le deben pagar a Baseotto $ 4.800, es decir que si de ingresos se tratara, sale ganando $ 1.300 con el cambio.

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