Mauricio Macri sorprendió a sus contrincantes en la carrera por ocupar el sillón de Aníbal Ibarra, por el hecho de haberles dado lugar ya en la primera partida a que le retruquen su origen empresarial. El candidato se quejó de los cartoneros que circulan a diario por la Ciudad de Buenos Aires y dijo que los metería presos porque están robando la basura. Sin requerir de Ibarra muchos reflejos, endureció su respuesta en la que aludió a Manliba, la empresa recolectora de residuos del grupo Macri, que estuvo contratada por la Capital Federal. «Comparar a los cirujas con delincuentes y decir que es lo mismo que se roben la basura a que le roben a una persona en la esquina... deja entrever una visión de un empresario de la basura, no de un candidato a jefe de Gobierno», atacó Ibarra. «Faltó que dijera se roban mi basura», completo el frentista e hizo una interpretación de fiscal: «Comparar con una persona que roba en la calle, esto no sólo muestra un grado de total desconocimiento del Derecho». Ibarra dijo además que Macri «habló como un empresario de Manliba más que como jefe de Gobierno».
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En cuanto a buscar una solución para el tema de los cartoneros, el jefe de Gobierno porteño se inclinó por practicar la separación en bolsas de los residuos para que en una se desechen papeles y cartones, y en otra, los desperdicios orgánicos. Incluso Ibarra sostuvo que el tema de los cartoneros es «un drama social y no un problema policial», y que las palabras de Macri le recuerdan «la época de la dictadura, cuando (el ex gobernador de Tucumán) Antonio Bussi cargaba a los cirujas y los tiraba a otro lado de la provincia, al límite con Catamarca».
Desde el PJ, el precandidato a jefe de Gobierno y secretario de Turismo y Deportes, Daniel Scioli, también se diferenció de la posición del titular de Boca Juniors.
•Terapéutico
«Me opongo a lo que dijo Macri porque hay problemas que deben ser vistos desde lo humanitario y requieren sensibilidad, no una visión tecnócrata», afirmó Scioli, quien adoptó una postura medicinal para el retruque: «La terapia depende de cómo esté el paciente, y hay que tener cuidado cuando se busca combatir y encauzar el trabajo informal en un momento en el que la gente no tiene posibilidades de conseguir empleo», dijo el peronista.
Ayer Macri amortiguó sus propias declaraciones y aseveró que estaba «dando la posibilidad de transformar un trabajo indigno, insalubre, en un trabajo formal y respetuoso», en el sentido de regular la actividad del cirujeo, ya no combatirla.
Propuso entonces ofrecer «empleo en blanco con cobertura médica y en lugares higiénicos» para lo cual sugirió la necesidad de realizar «nuevos pliegos licitatorios para las empresas de recolección».
Insistió, en cambio, en que «la basura es propiedad de la Ciudad, y cualquiera que esté tocando algo que no es suyo está infringiendo la ley».
Al contrapunto no faltó Gustavo Béliz, quien acusó a Macri de que «su empresa fue una de las protagonistas del más oscuro acuerdo del que la Ciudad registra memoria».
Otro candidato a jefe de la Ciudad, el constitucionalista y cantautor Rafael Bielsa, consideró que «la violación que cometerían los recolectores informales sería a la ordenanza de Cacciatore -que dispuso la veda del manipuleo de toda clase de residuo domiciliario-que está impugnada judicialmente por inconstitucionalidad», explicó el abogado.
Para Ibarra, su proyecto de diferenciación de la basura significaría una «complementación entre la ayuda social de esta gente que necesita, miles y miles de personas que de otra forma, y sin otra alternativa tal vez se dedicaran efectivamente al delito».
Es curioso que ninguno de los candidatos recordara el mote que Diego Maradona selló para Macri: « el cartonero Báez». Así lo llamó el futbolista cuando el empresario asumió en Boca y como deseo Maradona expresó: «Espero que compre jugadores... ¿O es el cartonero Báez?».
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