Gustavo Béliz, quien hace años no participa de una interna peronista, apeló sin embargo a estrenar su carné de reafiliado para nutrir el congreso duhaldista en Parque Norte. El ex legislador, ahora bajo el ala de Néstor Kirchner, ordenó a su tropa aceptar integrar la lista de congresales porteños que armó el interventor judicial del PJ Capital, en una maniobra que generó casi media docena de recursos judiciales en su contra. Se le adjudicó al tomismo la iniciativa de ese punteo, según denuncian las presentaciones ante la Justicia, lo que hace más sorprendente la obediencia de Béliz en un acuerdo de esa especie.
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La nómina de belicistas que aportaron su presencia el martes, la encabezó Lucía «Pimpi» Colombo, presidenta de la bancada peronista en la Legislatura porteña y fundadora del partido vecinal de Béliz, Nueva Dirigencia. La acompañaron, de su tropa, Víctor «Pimpi» Santa María (ex legislador, sindicalista de porteros), Silvia Gomero (legisladora), Juan Manuel Olmos (funcionario legislativo), Mateo Romeo (puntero barrial) y entre otros Diego Santilli (diputado nacional y director del Banco Ciudad de Buenos Aires).
Como la concurrencia al acto hizo aplazar la reunión de bloque, se generó en la bancada porteña un cruce de tensiones, ya que la diputada Alicia Pierini es una de las que presentó su queja por la lista de congresales que el interventor del PJ Capital, Gustavo Marcilese habría armado por su cuenta, un listado en el cual el primero anotado era Miguel Angel Toma.
Además de Pierini, Servini recibió distintos recursos de amparo contra esa nómina, por parte de la candidata a jefe de gobierno Raquel Kismer de Olmos, el ex diputado Javier Mouriño y otros grupos de afiliados. La jueza, ya el lunes, dio 48 horas al interventor para que contestara sobre el tema, mien-tras que Marcilese aseguraba tener facultades para ordenar la lista. Ayer, que se pasaría vista al fiscal, el trámite judicial parecía carecer de sentido ante la realización del congreso duhaldista, en tanto que Marcilese -más allegado a Servini que al interna peronista-envió su descargo sobre la cuestión, mientras que intenta resolver otras más domésticas del PJ como la falta de teléfono que fue cortado por no pagar, la caída de un techo y el embargo de los fondos que gira el Ministerio del Interior a los partidos políticos.
Al margen de esa precariedad que impera en la sede de la calle Alsina, la bancada peronista en la Legislatura porteña espera retomar su tertulias pacíficamente. Una división, como producto de la pelea entre Carlos Menem y Eduardo Duhalde le haría perder al PJ el lugar de primera minoría dentro del cuerpo, pero la confrontación les provocará igualmente una puja interna por motivos más estratégicos que políticos: próximamente se definen renovaciones de cargos que el PJ quiere ocupar en función de ostentar el mayor número de miembros de los 16 bloques porteños. Entre ellos están tres vacantes en el directorio del Banco Ciudad, una de las cuales está reteniendo Diego Santilli, ya que no renunció a esa vocalía a pesar de haber asumido en Diputados de la Nación. Si bien asegura que la gestión bancaria la hace ad honórem, en el bloque quieren que abandone el puesto para poder reemplazarlo. En ese caso la pelea se dará entre los belicistas que integran la bancada y el resto de los legisladores del bloque para conciliar una propuesta.
Dentro de la bancada se reparten cuatro belicistas a los que se suma Alberto Fernández, si se tiene en cuenta que ese legislador fluctúa como operador de Néstor Kirchner en la Capital Federal. Se le agregarían además los diputados Guillermo Oliveri y Eduardo Valdez que promueven a Rafael Bielsa como candidato a jefe de gobierno, quien también aporta al gobernador de Santa Cruz. Así ese subgrupo de belicistas y afines tendría preeminencia dentro de la bancada aunque, los belicistas no concurrieron a Parque Norte, fundamentalmente porque no estaban en el listado.
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