Gustavo Béliz analizaba ayer la posibilidad de abandonar su candidatura a senador por la Capital Federal, en medio de una dura pelea con sus socios políticos, la tropa de Irma Roy, postulante a primera diputada nacional.
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En una reunión de los sectores, en un despacho de la Legislatura porteña, el belicismo pedía computar cuánto habían bajado la lista en las encuestas tras el episodio que la actriz protagonizó por cobrar una jubilación especial y le pedían que diera «un paso al costado». El roysismo retrucaba con el mismo estudio de chances, pero en función de denuncias contra un legislador belicista. Un candidato de la boleta, Santiago de Estrada, clamaba por la renuncia de Roy al primer renglón de la lista de diputados nacionales.
Los acólitos de Béliz, en medio de la puja, le pedían a su cacique que siguiera en campaña, con la idea, ya no de que acceda a una banca en el Senado, sino sólo para superar en votos a la lista del PJ Capital - Horacio Liendo senador, Daniel Scioli diputado nacional-y así poder competir en el futuro por la conducción del peronismo porteño. Béliz, de todos modos, tuvo un alivio ayer, cuando la Legislatura porteña decidió postergar la decisión de juzgar si su principal operador político, el diputado Víctor Santa María, cometió «inconducta grave» por supuestamente estar involucrado en la administración de un plan de viviendas sindical que la Justicia investiga en varios expedientes como presunta defraudación.
Crisis interna
Sin embargo, lo complica ahora la crisis interna dentro del Frente por el cual se presentará en las elecciones de octubre. La pelea tenía tal magnitud que el belicismo acusaba a sus socios políticos de impulsar la salida de la boleta del cuarto oscuro de octubre. Los roysistas, en cambio, sostenían que «Béliz, decida lo que decida, nosotros nos presentamos igual», dejando entrever los cruces entre los dos sectores, que ni siquiera comparten un comando de campaña, y que la deserción (una práctica en la que ya es ducho Béliz) era parte de la estrategia de sus aliados. Primero sacudió a Béliz el embate contra su socia política, Roy, sobre quien se reveló que cobraba una jubilación especial cuando la actriz lo había negado. Después, por esas leyes de la ética, fueron afectados los fondos de la boleta: una norma que sancionó la Legislatura hizo optar a Roy entre la dieta de diputada porteña o los haberes previsionales, pero, además, otra disposición similar del jefe de Gobierno obligó también a elegir al ex esposo de la actriz, Osvaldo Papaleo, principal operador político de la candidata. Papaleo percibe una jubilación especial y además los honorarios de su cargo de director de la Corporación Buenos Aires Sur, organismo autárquico de la Ciudad.
Por otra parte el cuestionamiento a Santa María mantuvo a Béliz ocupado en disuadir a legisladores acerca de la decisión que debía tomar ayer la Junta de Etica de la Legislatura, a partir de la denuncia del radical Cristian Caram. Este llevó a esa Junta, con el voto de la mayoría de los legisladores, la acusación sobre la participación de Santa María en la supuesta estafa a través de un plan de viviendas del sindicato de porteros, que integra el belicista, con la idea de crear una comisión investigadora que defina si el legislador cometió una inconducta grave en el desempeño de su función.
Los votos estuvieron divididos en la Junta y dentro de la Alianza, hasta que finalmente es acordó admitir la denuncia -así se votó en el recinto-pero esperar al 18 de setiembre, cuando Santa María deba ser indagado por el juez Berges, para decidir si se lleva adelante la conformación de la comisión investigadora. La mayoría de los legisladores sostuvieron que era necesario un avance en la Justicia y no que el cuerpo se anticipe al fallo.
En los fundamentos de la resolución, los diputados porteños sostuvieron que con respecto a la inconducta, «no ha quedado suficientemente acreditado que los hechos cuestionados al diputado Santa María hubieran sido realizados en ejercicio de sus funciones como legislador».
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