2 de octubre 2007 - 00:00

Bergoglio, como Cristina, en campaña contra el paco

Jorge Bergoglio estuvo ayer en el Consudec junto al obispo de Gualeguaychú,Jorge Lozano. Reclamó por el «terrorismo demográfico» y la «pena demuerte encubierta».
Jorge Bergoglio estuvo ayer en el Consudec junto al obispo de Gualeguaychú, Jorge Lozano. Reclamó por el «terrorismo demográfico» y la «pena de muerte encubierta».
«La droga, la prostitución infantil, eso no pasa en Mongolia sino acá en Buenos Aires y en hoteles cinco estrellas. Y en las calles también hay chicos ofreciéndose para salir a comprar paco que después a su vez procrean a otros chicos neurológicamente enfermos.» La prédica de Jorge Bergoglio describiendo una caótica situación social y los efectos devastadores del paco en los menores de edad coincidió casi exactamente con la visita de Cristina de Kirchner a la Fundación de las Madres Víctimas del Paco, en el barrio de La Boca.

La reaparición del jefe del Episcopado se produjo ayer a las 16, en la porteña sede del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec) durante una jornada destinada a analizar las conclusiones de la Conferencia del CELAM en Aparecida, Brasil. Es que el discurso del cardenal coincidió en horario con la recorrida que la primera dama, acompañada por el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, realizó ayer en el comedor Los Pibes, donde fue recibida por 50 madres.

«La reunión fue muy buena para reconocer las problemáticas que son muy especiales porque son distintas a otras en el mundo», señaló la senadora al término del encuentro. En paralelo, desde el local del Consudec de la calle Bartolomé Mitre al 1800, Bergoglio reclamaba una mayor atención del Estado para los menores consumidores de paco, una droga de alto contenido tóxico elaborada a partir de la pasta base con la que se produce la cocaína.

  • Aborto

  • Pero no fue ésa la única advertencia del jefe de la Iglesia Católica, quien aseguró que «en el país tenemos pena de muerte para el niño concebido por violación de madre demente o idiota», en alusión al artículo 86 del Código Penal que prevé esa excepcional situación -además del caso en el que la vida de la madre corra peligro-para la interrupción despenalizada de un embarazo. «Seamos conscientes de que con eufemismos no podemos tapar la cultura del descarte», se quejó el jesuita sin mencionar la veintena de proyectos que el kirchnerismo impulsa en la Cámara baja para reglamentar los casos excepcionales de aborto.

    «Se llega a un terrorismo demográfico. Esto Aparecida lo denuncia. A los viejos se los mete en un geriátrico. Incluso existe el narcisimo estético de cirugías y maquillajes para tapar la vejez, acá en la Argentina la eutanasia encubierta, las obras sociales te pagan hasta acá y después cafiaspirina, morite viejito», fue la catastrófica descripción de la salud pública y la situación social realizada por Bergoglio.

    Junto a Bergoglio, quien destacó la opción por la vida contenida en el documento de Aparecida, estuvo el obispo de Gualeguaychú, Jorge Lozano, abanderado de los asambleístas entrerrianosen la búsqueda de una salida pacífica al conflicto con Uruguay por la pastera Botnia. «La Iglesia es muy consciente de que lo más barato, lo que menos se cotiza es la vida. Lo van a ver en la situación sociopolítica de América latina, en esta valoración entramos en una cultura del descarte. Yo lo llamaría un progresismo ahistórico», advirtió el purpurado.

    El Episcopado y el ministro de Salud, Ginés González García, mantienen un viejo enfrentamiento en torno a la despenalización del aborto desde que el emérito obispo castrense, Antonio Baseotto, citó un pasaje bíblico para sugerir que había que lanzar al funcionario al mar por su defensa a la interrupción de los embarazos.

    En ese sentido, destacó «el rol de las organizaciones sociales en esta lucha».

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