9 de noviembre 2005 - 00:00

Bergoglio fue elegido nuevo jefe de los obispos católicos

Monseñor Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, fue electo ayer titular de la Conferencia Episcopal en el plenario de obispos reunido en Pilar.
Monseñor Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, fue electo ayer titular de la Conferencia Episcopal en el plenario de obispos reunido en Pilar.
Tal como se había anticipado, el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Jorge Mario Bergoglio, fue elegido ayer como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) con un mandato para los próximos tres años, en reemplazo del arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Mirás, que sigue muy enfermo.

También fueron elegidos para completar la mesa ejecutiva (de cuatro miembros) de la CEA el arzobispo de Tucumán, Héctor Luis Villalba, como vicepresidente primero; y el obispo de Lomas de Zamora, Agustín Radrizzani, como vicepresidente segundo. La secretaría general volvió a recaer en el obispo auxiliar de Rosario, Sergio Fenoy.

La nueva conducción deposita en el cardenal Bergoglio la mayor carga de responsabilidad, ya que los otros tres prelados -por sus antecedentes-, en todo caso, refuerzan el costado moderado que tenía hasta ahora la jerarquía episcopal.

• Monitoreo

Con humor señalaban ayer en la quinta El Cenáculo (antes La Montonera) de Pilar -donde se reúne la CEA- que Bergoglio «será quien ronque más fuerte» de los cuatro. Además de haber trascendido que fue el cardenal latinoamericano que recibió más votos en el cónclave que terminó eligiendo a Joseph Ratzinger como el nuevo papa Benedicto XVI, también es el único obispo argentino que ha buscado monitorear los últimos 50 años de vida política argentina. Un libro de reciente aparición -«Guardia de Hierro»-, que recrea la historia de este sector interno del peronismo, ubica a su líder, Alejandro «el Gallego» Alvarez, muy cercano a Bergoglio -por entonces provincial de los jesuitas-, y relata la influencia que mutuamente se prodigaron. Un sector interno -los «guardianes»-, que se mantuvo en esos años '60 y '70 independiente, preservado de grupos violentos como Montoneros. Como es el caso del actual gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota; y de San Juan, José Luis Gioja; el interventor del COMFER, Julio Bárbaro; o el embajador en EE.UU., José Octavio Bordón; todos ellos también integrantes de la gestión de gobierno de más de 10 años de Carlos Menem.

Los otros tres prelados electos no registran antecedentes de confrontación. Por ejemplo, monseñor Villalba, que antes de acceder al arzobispado de Tucumán fue primero obispo auxiliar de Buenos Aires y más tarde jefe de la diócesis de San Martín, un hombre de sólida acción pastoral, «esencialmente bueno», fue calificado por un par suyo.

• Cercanía

En el caso de Radrizzani, actual obispo de Lomas de Zamora, salesiano (Don Bosco), formado en la bonaerense Bernal, antes pasó por Neuquén, cuando le tocó reemplazar al rebelde Jaime de Nevares, francamente enrolado entre quienes promovían la Teología de la Liberación, combatida por el actual pontífice y el propio Juan Pablo II. Este obispo está cerca del club de San Isidro, promovido hace años por monseñor Justo Laguna, hoy emérito (jubilado).

Y por último fue confirmado el joven
Fenoy (46 años) como secretario general, que en su momento había sido pedido por Mirás por ser uno de sus hombres de confianza. A menos que a Fenoy se lo ubique en alguna diócesis más cercana a la Capital Federal, tendrá que seguir viajando dos veces por semana desde Rosario, como lo ha hecho desde hace tres años.

La elección de autoridades prevista para la mañana de ayer se postergó hasta la tarde porque se prolongó el debate sobre la reforma de las comisiones de la CEA -refundiendo algunas y creando otras-. También se demoró por el reclamo del titular de la Comisión de Pastoral Social, monseñor
Carmelo Giaquinta, que exigió mayores precisionesy una actitud más definidadel cuerpo sobre temas como la ley de educación sexual que está en el Congreso para ser tratada. Este obispo, uno de los más respetados, aunque vaya camino a su jubilación, ha pedido el enjuiciamiento para el ministro de Salud, Ginés González García; «o de lo contrario me ponen preso a mí», dijo, cuando afirmó, parodiando la letra de un tango, «arrésteme sargento, y póngame cadenas».

El conjunto del Episcopado se ha mostrado preocupado por la falta de diálogo que tienen con el gobierno de Néstor Kirchner en torno a este tema, cuidando de enfrentarse directamente con el Poder Ejecutivo. De allí que esta nueva cúpula tendrá que enfrentar el conflicto abierto en la relación entre el gobierno y la Iglesia, provocado a partir de la pretensión de desplazar al obispo castrense, monseñor Antonio Baseotto, que el gobierno sigue desconociendo en su cargo y la Iglesia local y el Vaticano han ratificado.

• Participantes

De la última asamblea plenaria del año están participando 105 obispos de todo el país, de los cuales sólo 79 pueden votar, mientras que los 26 restantes son eméritos -pasaron los 75 años-, por lo que no pueden elegir ni ser elegidos.

Después de la elección de la Comisión Ejecutiva, los prelados se abocaron al análisis y elección de las presidencias de las comisiones internas episcopales y sus miembros.

Según se informó, el vocero de la CEA, presbítero
Jorge Oesterheld, presentará hoy el resultado del resto de la elección en una conferencia de prensa que se realizará a las 12 en la casa de retiros donde sesionan los obispos hasta el sábado.

Las votaciones se realizaron mediante un moderno sistema electrónico, con un código de barras que identifica a cada obispo para facilitar el recuento de los sufragios.
En cada instancia, los prelados reciben una planilla con los códigos de los apellidos de todos los prelados habilitados para el cargo y marcan con una cruz en el casillero correspondiente al voto emitido.

El material es procesado mediante un lápiz óptico que se encarga de contar los votos y en cuestión de segundos determina quién fue el que recibió mayor adhesión.

Los obispos analizarán un proyecto de documento que difundirán al término de las deliberaciones que
« iluminará la situación del país desde la Doctrina Social de la Iglesia», confió una fuente episcopal, y cuyo borrador ya elaboró la Comisión de Pastoral Social que hasta ayer presidió monseñor Giaquinta.

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