No sólo Néstor Kirchner manda a callar a sus funcionarios y supervisa, con una aplicación tecnológica similar al minuto a minuto del rating televisivo, las declaraciones públicas de sus súbditos. También Jorge Bergoglio hace gala de la verticalidad que ejerce en el Episcopado argentino y por eso recortó el contenido del documento que la Iglesia Católica difundió el martes pasado luego de conocerse la condena a cadena perpetua del capellán policial, Christian von Wernich.
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El vocero de la Conferencia Episcopal Argentina, el presbítero Jorge Oesterheld, había redactado un comunicado mucho más crítico sobre el sentir de la Iglesia Católica por los crímenes de lesa humanidad cometidos por Von Wernich. En ese texto original, vetado por el purpurado, además de estar « conmovido», el Episcopado ensayaba una especie de pedido de perdón por los delitos cometidos por el capellán policial.
Pero Bergoglio no quiso llegar a tanto. Limitó el comunicado con una tibia referencia a la autocrítica realizada por la Iglesia en Córdoba en 2000 y se inclinó por destacar la necesidad de llegar a una reconciliación nacional, según comentaron desde el clero. Las diferentes posturas del Episcopado por este tema se vieron plasmadas en la multiplicidad de documentos difundidos el martes: uno del Episcopado, otro de la Comisión de Justicia y Paz de ese mismo organismo y otro del obispado de 9 de Julio.
Martín de Elizalde, obispo de 9 de Julio, de quien depende Christian von Wernich, se diferenció de Bergoglio y pidió perdón con « arrepentimiento sincero» por la actuación del cura durante la dictadura, que fue condenado a reclusión perpetua, y anunció que «oportunamente habrá de resolver» su situación eclesial.
Elizalde lamentó que «haya habido en nuestra Patria tanta división y tanto odio, que como Iglesia no supimos prevenir ni sanar», y expresó un pedido de perdón «con arrepentimiento sincero», según un comunicado difundido por la oficina de prensa del Episcopado.
La demora en comunicar una sanción, que podría consistir en inhabilitarlo de por vida para ejercer su función ministerial, se debe a que el obispo debe realizar una consulta a la Santa Sede, a un dicasterio llamado Penitenciaría Apostólica que concede absoluciones, dispensas y sanciones, entre otras medidas, según informaron fuentes eclesiales.
Tal como se esperaba, tras la declaración de la comisión ejecutiva del Episcopado, el obispo de 9 de Julio realizó un pronunciamiento público e informó que «oportunamente se habrá de resolver, conforme a las disposiciones del Derecho Canónico, acerca de la situación de Christian von Wernich».
Según indica el canon 1.341 del Código de Derecho Canónico, los superiores eclesiásticos deben «promover el procedimiento judicial o administrativo para imponer o declarar penas, sólo cuando hayan visto que la corrección fraterna, la reprensión u otros medios de la solicitud pastoral no bastan para reparar el escándalo, restablecer la justicia y conseguir la enmienda del reo».
Arrepentimiento
En su comunicado, el obispo de 9 de Julio señaló que «un sacerdote, por acción o por omisión, estuviera tan lejos de las exigencias de la misión que le fue confiada nos lleva a pedir perdón, con arrepentimiento sincero».
Asimismo, el prelado lamentó que «haya habido en nuestra Patria tanta división y tanto odio, que como Iglesia no supimos prevenir ni sanar».
«Esperamos que nuestra sociedad encuentre el camino de la ansiada reconciliación, la cual requiere la verdady la justicia, el arrepentimiento y el perdón», finaliza el texto.
Von Wernich es el primer sacerdote de la Iglesia Católica argentina condenado por delitos de lesa humanidad «en el marco del genocidio» ocurrido en el país entre 1976 y 1983, según lo encuadró el Tribunal Oral Federal 1 (TOF
1) de La Plata, que el martes dictó la sentencia. El capellán de la Policía Bonaerense fue condenado a reclusión perpetua por siete crímenes, privaciones ilegales de la libertad y torturas cometidas durante la última dictadura.
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