Rafael Bielsa, ayer, junto al presidente de River Plate, José María Aguilar, en un juego de riesgo, ya que en la Ciudad de Buenos Aires adherir a un club de fútbol puede sumar votos pero también restar.
La mesa chica que arma la campaña del ministro-candidato Rafael Bielsa tiene previsto ya el cierre de ese proselitismo, pero delibera acerca de la conveniencia de llevar a Néstor Kirchner a la populosa Villa Lugano en un escenario al aire libre.
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Al menos, Guillermo Oliveri, Matías Barroetaveña, Víctor Santa María y Diego Kravetz quieren que el acto de clausura de la campaña oficial se haga el próximo 18 de octubre, pero la agenda presidencial podría anticiparlo al 15, una semana antes del cuarto oscuro del 23 de octubre.
Le han puesto barrio: Lugano, y la consigna de que debe ser masivo. La geografía, una de las más pobladas, al sur de la Ciudad, está dispuesta por la necesidad de conquistar votos en ese punto cardinal de la Capital Federal, donde el peronismo aún concentra adhesiones y el barrio se dice postergado. Esa zona de la Capital Federales donde Mauricio Macri parece hoy más fuerte y con dificultades para hacerlo tambalear. Sin embargo, será justo por esa circunstancia que hasta ahora el equipo no logra encontrar un lugar del todo apropiado para la propuesta. El Club Riestra o el Club Yupanqui se animaron, sin certeza, pero también entusiasmó la idea de un estrado en el medio de la calle. Kirchner será finalmente quien decida la escenografía del segundo acto al que concurrirá junto con el candidato porteño, a quien quiere darle imagen de oficialista.
• Posibilidad
Por el momento, aseguran que el Presidente concurrirá, antes de concluir la campaña, a otro estrado con el canciller, pero nada está atado en la agenda proselitista del oficialismo, que depende, además, de los gustos y la disponibilidad de Kirchner.
Ayer, el ministro candidato se abocó a una comida junto con once presidentes de clubes de fútbol, excepto el de Boca Juniors, claro. Todo un riesgo para este candidato a quien una parte del público confunde con su hermano Marcelo, el ex entrenador de la Selección. También salir con gente de un equipo -River ayer- es algo que divide más que une y que en campaña puede convertirse en un problema.
Festejó allí una foto dedicada a su rival electoral, Mauricio Macri, exhibiendo una camiseta de River que le ofrendaron.
El almuerzo se organizó especialmente entre los clubes y el candidato y allí Bielsa disparó un discurso local. Se pronunció porque «es evidente que la lucha contra la violencia debe ser una política de Estado, pero mucho ayudaría que la ciudad pudiera tener su propia policía y, además, mejor paga».
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