Felipe Solá vio nuevamente frustrada ayer su expectativa de contar con la ley que modifica la competencia de la Justicia Federal para casos menos graves de drogadicción otorgándoles jurisdicción a los jueces provinciales para entender en el tráfico de menor cuantía. Por tercera sesión consecutiva, el radicalismo se negó a aprobar la medida justificándose en la necesidad de seguir analizando el proyecto que considera «incompleto» y se retiró del recinto a la hora de votar. El peronismo, más allá de la interna entre duhaldistas y Felipe Solá, estuvo ayer presente en el recinto y amenazó con no bajar a tratar ningún tema de interés de la UCR hasta que no se apruebe la desfederalización del combate al narcotráfico.
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Casi como en un escenario idílico, mientras el secretario de Prevención para la Drogadicción del gobierno de Solá protestaba desde el palco bandeja la nueva frustración «Se nos muere un pibe por día por la droga», decíadesde su banca, un archienemigo del gobernador, Jorge Casanovas, bramaba contra el radicalismo: «Estoy indignado porque ni siguiera quieren discutir la ley. Es la tercera vez que se levantan y se van del recinto. Dicen que hay que seguir estudiando, pero la realidad es que les interesa más la droga que sale del país que la que entra y les venden a nuestros chicos. Son funcionales al marketing del narcotráfico».
Felipe Solá concurrió tres veces al Congreso a pedir la sanción de la ley, y si bien durante la crisis por los vetos al Presupuesto provinciales declaró no tener fondos para organizar la Justicia provincial, siguió exigiendo al Congreso la aprobación de la desfederalización. De todas formas, el PJ prometió reunir el quórum propio en la próxima sesión y no dilatar más la norma.
Sí hubo tiempo en Diputados para sancionar algunos proyectos curiosos y otros útiles. Por ejemplo, se sancionó la ley que declara el pato como «deporte nacional» algo que tomó por sorpresa a muchos diputados pensando que ya lo era. Lo cierto es que el pato, al parecer, era el deporte insignia sólo en la costumbre pero no existía una ley que lo respaldara. Después de esa explicación los mismos sorprendidos comenzaron a preguntarse si hacía falta entonces perder tiempo en votar una ley.
Más lógica y justificada por un esencial principio de igualdad, resultó la ley que establece declarar no laborables los días en los que se celebra la Pascua judía para quienes profesen esa religión. El proyecto fue pedido por el bonaerense justicialista Juan Carlos Correa y el salteño Juan Manuel Urtubey e incorpora como no laborables cuatro de los ocho días de la Pascua judía. Hasta ahora no son laborables los dos días de Año Nuevo Judío y el Día del Perdón, cuya fecha de celebración depende del calendario hebreo, como las pascuas, lo que sumados a los cuatro nuevos días llevan a siete los no laborables para esa religión, lo que tomando en cuenta que las festividades católicas centrales son feriado nacional y alcanzan a cualquier ciudadano, actuará como un incentivo a las conversiones al judaísmo.
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