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Hebe de Bonafini
QUIERO QUE LA CONOZCAN
Muchos me preguntan de dónde saco la fuerza, pero mucho antes de esto quiero decirles que mi hija Alejandra fue un gran soporte para mí. Siempre se adelantó a todo, siempre fue muy observadora y siempre me sostuvo la espalda. Su compañía, su ternura, sus grandes ojos tristes, su amor permanente me dieron y me dan la fuerza para vivir.
Quiero que la conozcan desde un lugar diferente: desde ese lugar anónimo que ella eligió, como hacen los grandes, desde el lugar de más sufrimiento, desde el lugar en donde muchos años esperó a sus hermanos. Ella me ayudó muchas veces a resolver problemas. Algunas veces no la escuché y ya vieron lo que pasó.
Quiero que la conozcan desde el lugar de una piba que, a los 16 años, salió a buscar tres trabajos para sostener la casa cuando murió el padre, en 1982 y trabajaba feliz, aportaba todo el tiempo y estudió la secundaria de noche. Hoy Alejandra es una gran mujer. Una hija que me sigue acompañando y dándome lo mejor de ella.
Quiero que la conozcan desde el lugar más íntimo, desde ese lugar que pocas veces se ve. Ella es el detalle, el regalito, el horario, las fechas. Quiero que la conozcan en esa gran fuerza personal que tiene. Cuando uno está con Alejandra está seguro, aunque a lo mejor ella se asuste mucho. Sé que ella con esto que me pasó ahora sintió mucho miedo pero no abandonó su puesto de batalla y siempre me dio seguridad, me sigue dando seguridad.
Quiero que la conozcan porque nunca se equivocó en las cosas que me dijo. Alejandra es muy fuerte, muy firme y una gran persona. Tal vez que lo diga yo, que soy su Madre, a algunos no le parecerá bien, no sé, pero quiero contarlo así.
He pasado momentos muy, pero muy graves en estos días y solo con ella a mi lado estoy segura. Ella sabe, estudia, si tenes que tomar un medicamento sabe qué tiene el medicamento, la comida, el horario, la pileta, el sol, el asadito: todo está en ella.
Somos una pequeña gran familia gracias a Alejandra que no deja de hablar de sus hermanos, de reivindicarlos, de soñarlos, de amarlos y quererlos. Quiero que la conozcan así, ella es la que encabeza esta pequeña gran familia que somos nosotros. ¿Se puede armar una familia de dos? Claro que sí, cuando hay un ser humano que es como Alejandra, una gran montaña, que ama la música, que canta con una gran dulzura, que ama a los animales. Le gustan las piedras, cree en un montón de cosas, es reflexiva, se enoja, sonríe, pocas veces llora, por lo menos a la vista de otros, porque llorar ha llorado mucho. Tiene un amor que la desborda, montones de amigos que la aman, muchos compañeros que la quieren, porque Alejandra es eso: una gran mujer.
Quiero que la conozcan desde ahí. Podría hablar mucho tiempo de ella, decir muchas más cosas, hablar de su inteligencia, pero lo que más quiero que sepan es que Alejandra, con su aguda observación, nunca se equivocó cuando me señaló mis errores y yo alguna vez no le hice caso.
Hebe
PD: Como estuve tan cerca de la muerte, no me quiero morir sin contarlo.




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