15 de abril 2004 - 00:00

Bonasso lanzado

Daniel Scioli, vicepresidente, fue el primero ayer en saludar a Néstor Kirchner cuando llegó a la Capital Federal después de varios días de internación en Santa Cruz. El Presidente continuará su recuperación en la quinta de Olivos.
Daniel Scioli, vicepresidente, fue el primero ayer en saludar a Néstor Kirchner cuando llegó a la Capital Federal después de varios días de internación en Santa Cruz. El Presidente continuará su recuperación en la quinta de Olivos.
Dos voceros habituales del gobierno salieron ayer a bajar la iniciativa oficial de que las Fuerzas Armadas den apoyo técnico a la Policía de Buenos Aires en la lucha contra el delito. El cronista y diputado Miguel Bonasso y el piquetero y diputado Luis D'Elía aprovecharon el rol de portavoces que les ha concedido de oficio Néstor Kirchner para decir por radio que todo fue un malentendido y que no habrá ningún tipo de colaboración militar.

Esa idea la había discutido la semana anterior José Pampuro (ministro de Defensa) con Felipe Solá y el nuevo ministro de Seguridad León Carlos Arslanian antes de jurar en el cargo. La colaboración se limitaría al alquiler de vehículos aéreos y terrestres y al uso de algunas unidades militares como cárceles.

Bonasso
apareció como voz autorizada para negar que eso vaya alguna vez a ocurrir. «El gobierno va a dar marcha atrás a todo vapor.» Con el mismo cariño con que insultó la semana pasada a Jorge Busti y antes a Jorge Obeid, el diputado porteño atendió al titular de defensa. «Esa iniciativa es absolutamente absurda. Creo que el propio ministro de Defensa se dio cuenta de que había metido la pata y la retiró rápido de donde la había metido», dijo el legislador a un programa de «Radio Cooperativa».

• Idea parecida

Bonasso consideró que esa idea «está en contra de la Ley de Seguridad Interior, en contra de la Ley de Defensa de la Democracia, en fin, de todas las leyes que prohíben de manera explícita que las Fuerzas Armadas hagan seguridad o inteligencia hacia el interior del territorio argentino».

«Creo que fue un error o una mala interpretación o fue no sé qué en términos de trascendido periodístico, pero no tiene el menor asidero ni la más mínima posibilidad legal de concretarse. Lo que tengo entendido es que hubo marcha atrás acelerada con esa idea»,
remató.

Recordó que ya Carlos Menem había propuesto antes una idea parecida y que en ese momento, en plena campaña electoral, «Néstor Kirchner se oponía a sacar las Fuerzas Armadas y a reprimir, de manera militar, el conflicto social».

El diputado D'Elía moderó el tono y censuró la idea «en cualquiera de sus formas». Agregó que no quiere « ninguna participación de las Fuerzas Armadas, ni de inteligencia, ni de seguridad ni de nada. Todavía están a flor de piel muchas cosas que hemos vivido durante el terrorismo de Estado».

Cual experto en seguridad, sentenció que «si León Arslanian no manda a su casa a dos mil oficiales superioresde la Policía Bonaerense,éstos se lo llevarán puesto a él».


Adelantó que pidió una entrevista con el nuevo funcionario de Solá porque, dijo, «le voy a llevar mi proyecto de disolución de la Policía Bonaerense, porque estoy convencido de que si no se manda a su casa a dos mil oficiales superiores, el corazón de la mafia va a terminar intocable y se va a llevar puesto al ministro Arslanian».

• Castigo

Aprovechó el tema para castigar a Eduardo Duhalde y su grey provincial: «El principal opositor a mi proyecto de disolución e intervención de la Bonaerense es la vieja política bonaerense, que está representada por sectores del duhaldismo y de otras corrientes del PJ. También de otros sectores políticos, porque los negocios entre la UCR y el PJ son viejos».

El lunes el propio jefe de Gabinete, Alberto Fernández, había comenzado a congelar la idea cuando dijo que era una iniciativa de algunos funcionarios, que esperaban el regreso de Kirchner de su enfermedad y que recién entonces se confirmaría. Por eso Arslanian, previendo que el gobierno nacional enfría definitivamente ese proyecto, abrió el paraguas en estos términos: «Creo que nadie ha dicho que personal militar va a tomar parte en temas de seguridad. Esto no es así. Por lo menos para que esto pudiese ser así debería existir primero un requerimiento formal de la provincia, porque esto lo exige la Ley de Seguridad Interior, cosa que no se ha hecho. Y en segundo lugar está prohibido que las Fuerzas Armadas puedan tomar intervención en temas de seguridad. Lo que sí ha ocurrido es un generoso ofrecimiento del ministro de Defensa, el doctor Pampuro, de, por ejemplo, dar en comodato algún local que pueda estar en condiciones de ser usado, simplemente para el desalojo de presos en comisarías, que son un foco crítico que tenemos nosotros».

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